Videopodio (0042): genialidad y locura

El de esta semana es un videopodio más reflexivo.

Se murieron demasiadas personas, en Argentina y en el mundo, y además la Gripe A está haciendo estragos, con lo que me puse a pensar un rato (en hora buena).

BRONCE:

Cada vez que un personaje con un talento extremo, pero extremo extremo, no una persona que es “un poco” talentosa, o que tiene un talento discutible, que no es unánime, sino un talento EXTREMO, un talento muuuuuuy acentuado, de los que no admiten interpretaciones, y que además de ese talento extremo, tiene algún desorden exagerado y visible en la personalidad, es decir, además de talentosa a la persona se la puede acusar de desequilibrada, me hago la misma pregunta:

¿Es a causa del talento extremo que se deforma el carácter, o es esa deformación del carácter la que los lleva a desarrollar un talento extremo?

Otra vez, el huevo o la gallina.

Vale aclarar que no estoy empatando locura y talento. Estoy pensando en los casos en los que el talento dispara o precede -esa es la duda- a la locura. Por ejemplo, el talento extremo de Jerry Sainfeld no está involucrado en esta discusión, ya que es una persona sin una neurosis extrema visible.

Uf, cuantas explicaciones.

Pasemos a los videos. El primer ejemplo, y para que se entienda la idea, es John McEnroe. Un loco, con un talento extremo.

PLATA:

Otra gran representación de este interrogante (si la genialidad lleva a la locura o viceversa) queda graficado en la última película de Batman, “The Dark Knight”. El principal error de la película es que se hizo alrededor de Batman y tendría que haberse desarrollado en base al Guasón, o como se lo conoce en inglés, sobre The Joker.

Hay una escena brillante, entre las varias que protagoniza The Joker, en la que se reúne con un grupo de criminales en un galpón oscuro y abandonado. Allí está en una gran montaña de dólares, toda la fortuna ilegal que habían amasado los peores delincuentes de Ciudad Gótica tras largos años de fechorías.

¿Y qué hace el Guasón? Prende fuego el dinero. Porque dice que él buscaba el caos en sí mismo, que él no era un delincuente común, sino que era un delincuente porque, digamos, ese era su ideal: la maldad, la mugre, repito, el caos.

El dinero era para los delincuentes menores. Para delincuentes despreciables.

Y se los dice. Les dice que: “Ciudad Gótica merece una mejor clase de criminales”. En ese momento, me di cuenta que el título de la película estaba mal puesto, que en realidad, había ido al cine a ver The Joker.

Ahora, a ese Joker sin reglas, que jugaba al límite, que en varias escenas queda sin red al borde de la muerte, ¿la locura lo lleva a ser un genio del mal o el hehco de ser un genio del mal desata la locura?

Para la interpretación del Joker de Heath Ledger (¿¡Cómo se va a morir tan jóven¡?) va el segundo lugar del podio de hoy. Se puede ver la escena que les comentaba en el minuto 4:02, pero vale la pena recordar algunos buenos momentos del personaje.

ORO:

De toda la seguidilla de muertes, la que más lamento es la de Fernando Peña. A los lectores foráneos les cuento que hace unos días, en Argentina, murió el artista uruguayo Fernando Peña.

Peña tenía esa clase de talento extremo, era una suerte de Joker de la radio. Hacía locuras, pero no estaba loco: era extremo en su lógica. Era un outsider pero no del sistema, sino de las ideas. Tenía un don para incomodar a la gente, era irreverente, también era contradictorio, y esto se debía, creo, a que era muy reflexivo.

Si bien en lo personal no era un fanático de Peña, admiraba su versatilidad, y sobre todo, la profundidad de su análisis de las relaciones humanas; el recorrido que hacía para llegar a arribar a las conclusiones a las que arribaba.

Como a muchos, el personaje que más me gustaba de Peña era Martín Revoira Lynch, en quien queda el Oro de esta semana, aunque sea solo audio.

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