Tiburones y Nazis, cinco minutos fuera de serie

El monólogo de Ricky Gervais es increíblemente divertido, pero eso es lo de menos.

El notable y exquisito -realmente exquisito- dominio del idioma lo transforman en un fragmento genial.

No quiero exagerar, pero lo tuve que ver más de una vez para apreciar los diferentes matices y registros de la construcción de personajes.

Me gusto mucho, pero mucho-mucho.

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