Para comenzar la primera semana del año, una curiosidad. Se trata de una foto de los tres fundadores de Facebook publicada en un especial que TIME le dedicó a Mark Zukerberg, actual CEO de la compañía.
Facebook fue lanzado en febrero de 2004 y en esta foto, del 2003, los muchachos tenían 18 años, aunque parecían de 13.
En el 2010, Zukerberg fue elegido “El personaje del año”, desatando la polémica, ya que en la encuesta del sitio de TIME, los usuarios habían elegido a Julian Assange, creador de Wikileaks.
En el recorrido, también hay un espacio para mostrar la granja de servidores de Facebook. Piensen que en alguna de esas máquinas están guardadas las fotos que tomaron en sus últimas vacaciones El Gran Hermano en su actual versión friendly y puertas abiertas. Con consentimiento.
En el capítulo que atañe al producto, también se puede pasar “un día con el equipo de Perfiles”. El video. (Inglés)
Por último, una bonita galería, con las oficinas y la vida organizacional del sitio que conecta a más de 500 millones de personas.
Ahora sí, formalmente y por última vez, que comiencen un EXCELENTE 2010 | 2011
El artista belga Benjamin Verdonck creó una instalación original: un nido en la Rotterdam Weena Tower, en Holanda, y se metió adentro por un rato. La acción fue llamada “The Great Swallow” (La grandiosa golondrina) y tiene su propio sitio web.
La puesta en escena también contó con música y otros elementos para alclimatar el lugar, como un huevo gigante que simulaba haber caído del nido.
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Como dato curioso, en esta segunda foto se pueden ver las oficinas de Unilever Holanda.
Según la teoría de los dos factores de Frederick Herzberg las oficinas son un factor higiénico, es decir, que no tienen que ver con la tarea sino con las condiciones en las que se desarrolla la tarea -el entorno- y por lo tanto no debiera contribuir con la motivación del empleado en el largo plazo.
Pero las oficinas de Google parecen ser la excepción que confirma la regla.
Más allá de la coyuntura y luego de ver el video de sus oficinas de Nueva York, dejo un análisis a través de 7 preguntas sobre cómo se contruye la mística y la cultura organizacional de un imperio, desde sus paredes.
1. ¿Trabajar en Google es trabajar en el paraíso?
Para ensayar una respuesta criteriosa, hay que cambiar la pregunta: ¿Puede el trabajo ser un paraíso? La respuesta que se me ocurre es bastante bilardista: el trabajo piensa en resultados o no es trabajo. Puede ser desafío, desarrollo, investigación, pero sobre todo el trabajo está concebido para transferir valor a través del esfuerzo y de grandes cargas de presión emocional.
Sin presiones -de jefes, de empleados, de clientes, según dónde estés parado- el trabajo no es trabajo. Se puede trabajar como coordinador de promotoras de la NBA, como catador de chocolates suizos, ser una estrella de rock o mismo en Google. Cada actividad tiene sus presiones asociadas. Y eso es trabajar.
En lo personal, no me gusta el lugar común que dice que “cuando trabajamos de lo que nos gusta, o de lo que amamos, no estamos trabajando”. Después de los 22 años, me parece que es confundir vocación con realidad.
Además una cosa no quita a la otra. El trabajo también es compromiso, aprendizaje, estímulos, vida, alegría y satisfacción. Pero sin olvidar que el trabajo, en la mayor parte de los casos, antes que una elección es una necesidad.
Es muy bueno, es genial, no tiene precio, trabajar de lo que a uno le apasiona. La pasión en lo que hacemos es el condimento decisivo para alcanzar la felicidad. Todo lo que hagamos con pasión seguro lo vamos a hacer mejor. Incluido trabajar. Pero hay que separa los tantos. No es sano confundir un buen lugar para trabajar, un lugar desafiante, con la felicidad en sí.
Aclarado el asunto, pasemos al siguiente punto.
2. ¿Por qué son tan atractivas las oficinas de Google?
Tener oficinas con tantas comodidades es un gesto inequívoco de seducción. Y todo el mundo quiere ser seducido. Es una cuestión de autoestima: sentirse seducido, es sentirse valorado.
Trabajar en Google es sentirse seducido en forma permanente. Es como ser un adolescente que tiene una novia que le dice a todos tus amigos, a través de gestos en extremo visibles, que vos le interesás mucho. Pero no solo eso, no solo se desvela por vos, sino que además le interesa que todo el mundo sepa que vos le interesas.
Todo eso dice Google con sus oficinas. ¿¿¿Y qué EGO se resiste a un amor así???
Sin embargo, para emitir un mensaje de esas características, además de un modelo de negocios que se vea favorecido como es el hecho de trabajar por proyectos, implica que además ese modelo de negocios sea casi imbatible. Y ahí entra la metáfora del imperio.
Trabajar en Google significa formar parte de la compañía que está escribiendo una parte importante de la historia de las comunicaciones. Y si tomamos en cuenta que la historia de las comunicaciones modifica directamente la historia del hombre, de alguna manera, ser parte de Google, es ser parte de la historia del hombre. Y no vamos a explicar lo atractivo que esto resulta.
Desde Adán y Eva que la historia no se hace en el paraíso. La historia la hacen los imperios. En este caso el pasaje que ocurre entre la percepción de paríso a la percepción de imperio es el mismo que se da de la teoría a la práctica, de los sueños a los hechos y de los ideales al pan nuestro de cada día. En síntensis, de afuera hacia adentro.
Desde afuera, Google es el paríso; desde adentro, el imperio.
El mensaje “Google es un paraíso” no es para los Googlers, sino para el resto del mundo. Para los Googlers, el mensaje de sus oficinas es más directo aún: “para gozar de los beneficios de la cultura organizacional de un imperio, primero hay que comprometerse en la construcción del imperio omnipresenteque todo lo ve y todo lo sabe.
En el trabajo se pasa la mayor parte de nuestra vida activa. Y parte de ese racional es el que utiliza la lógica de resignación que la posmodernidad tiene reservada para el trabajo: “Con nosotros, esa parte de tu vida va a ser mejor”.
4. ¿Son las oficinas de Google una campaña de prensa?
No. O no solamente. Sus oficinas son un producto más, que es consumido además de por sus empleados por varios actores externos vinculados a la producción de contenidos, sobre todo en Internet.
Además son una idea que retroalimenta el mito. No son una campaña de prensa, pero si es una comunicación mixta, interna y externa, con un retorno de la inversión que se multiplica día a día y que además de fortalecer su marca -algo hacen en mayor o menor medida todas las campañas- contribuye a fortalecer su cultura.
Los beneficios son muy buenos para sus empleados, pero más aún para la organización: mejor que tener la guardería para perros, es poder decir que se tiene una.
A su vez, las oficinas son un mensaje de consideración, de empatía y de salud emocional para los Googlers. Y un gesto claro para el resto del mundo: nos interesan los soldados de nuestro imperio, o desde la mirada externa, las almas llenas de vida y talento que construyen este paraíso.
Sea como sea, el mensaje que envía la marca a través de sus oficinas, es claro: trabajar en Google es jugar para el equipo que va ganando.
5. ¿Google podría ser la marca que es sin sus oficinas?
Sí y no.
Primero el Sí. Sí porque la batería de novedades, productos y servicios integrados al buscador y su modelo de negocios, la transforman en una empresa, otra vez, imbatible.
Google es como una petrolera que vive del aire, que no necesita sacar petróleo de ningún lado. El petróleo lo fabrica un recurso renovable: su gente. Pero además, como el conocimiento de quienes pasan por Google queda plasmado en productos y servicios, es como si esa petrolera en vez de comercializar el petróleo que extrae, lo acumulara y multiplicara. Como si con ese petróleo (el conocimiento) fabricara más petróleo (conocimiento) alimentado por tecnología (por una inversión monstruosa en tecnología).
Y ahora el No. No, Google no podría despertar tanta admiración sin sus oficinas. Es la cáscara, lo superficial, la construcción de atributos. A través de sus oficinas cambió el sentimiento de amor que se podría tener por la marca y sus productos. Trasformó admiración en excelencia. Google no solo quiere ser una compañía amada, además quiere ser respetada.
Y por eso, en parte, la ostentación.
6. ¿Las oficinas de Google son la última gran revolución en beneficios corporativos?
Sin dudas. Del tema se ha hablado demasiado y hasta dejó de ser noticia para ser una percepción instalada en el inconsciente colectivo: trabajar en Google, otra vez, es trabajar en el paraíso.
Pero el asunto no fue una casualidad. Sin olvidar que después de todo se trataba de un trabajo, Google definió el posicionamiento de “paraíso” y lo comunicó de la manera correcta al diferenciar comunicación de estrategia, es decir, diferenciando públicos: la percepción para los públicos externos no es la misma que para sus empleados.
El impacto de la innovación hizo el resto.
7. ¿Alguien sabe si Cuil, el buscador que iba a competir con Google, tiene oficinas?
El concepto de oficinas pensadas para satisfacer al empleado se puede imitar perfectamente, pero lo que es imposible de lograr, es el impacto y la frescura de la innovación, y los beneficios de ser el líder en innovar de cara a la opinión pública.
Esto nos lleva a una reflexión sobre el clima organizacional basada en la obviedad: para tener la cultura organizacional de un imperio, primero, siempre, es necesario tener el imperio.
Pixar es el estudio de animación más importante del mundo. Junto a Walt Disney creó Toy Story (1995), A Bug´s Life (1998), Monster, Inc. (2001), Finding Nemo (2003), The Incredibles (2004) y Cars (2006).
Además de generar mística con ese poderoso intangible que es su marca, también lo hace con sus paredes. Mucho se sabe de lo extravagante y confortable de sus oficinas con pileta, peluquería y hasta guardería para perros. Si bien es dificil saber cuántos de sus empleados tienen perro, el mensaje es claro: trabajar en Google es pertenecer.
Google posee todos los atributos que uno desearía para la organización a la cual pertenece: un modelo de negocio consolidado y financieramente imbatible; productos y servicios que generan consumidores fieles y agradecidos; la improta que otorga el liderazgo absoluto en la industria; y un management que despierta admiración.
Pero Google se esfueza en algo más. Hay algo que también hace mejor que nadie, y que transformó a la organización en la mejor compañía para trabajar en EE.UU. por segundo año consecutivo.
Ese algo, cuanto menos, es una mirada considerada. Google está obstinada en ser una organización empática con sus empleados, y en dar mensajes claros al respecto. Las acciones a través de las cuales se gestiona el clima interno, contemplan los intereses emocionales de sus colaboradores (además de los económicos, ya que está en el puesto 25 de las que mejor pagan).Según se sabe, los beneficios de trabajar (de ir cada mañana a la oficina, digo) en Google, una vez que se sortea su exigente de su proceso de selección -en el que los mismos fundadores, Larry Page y Sergey Brin, dan el visto bueno final a cada nuevo empleado que logró superar la maratónica sesión de entrevistas que puede durar varios meses- son, cuanto menos, vistosos.
Son muchos quienes desea trabajar en Google, o para Google. El gigante de las búsquedas online se las ingenió para desperatar mística. Y la mística es un imán poderoso. ¿O a quién no le gustaría compartir algún proyecto con Steve Jobs, en Apple? Bueno, además de una veta cholula, eso es mística.
Para quienes no estén muy al tanto, además de los links seleccionados anteriormente:
Pueden echar un vistazo a las oficinas en Mountain View, California, en un fotoreportaje publicado por la revista Time titulado Life in Googleplex (vía Abadía Digital)
Y por último, ver el final del discurso de Erich Smith, CEO de Google, en la inauguración de las oficinas de Buenos Aires, seguramente capturado con algún smartphone equipado con Android, el software de código abierto que desarrolla… Google! (el video, vía google.dirson.com)
Pero todo esto es solo la entrada en calor, porque el partido principal se va a jugar mañana domingo, en ManagemenTV (canal 410 de Cablevisión, en Argentina) a las 19:30 hs., cuando pasen el especial titulado Google por dentro. Con un poco de suerte quizá hasta comenten algo de su estrategia o sus políticas de Comunicación Interna, o por lo menos brinden datos que permitan inferir alguna práctica. Veremos.
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Martín Fernández
En este espacio escribo sobre cómo evolu- cionan los patrones culturales y discursivos en las organizaciones, las herramientas de cambio y comunicación interna y las nuevas corrientes de pensamiento que impactan en el clima interno. Las personas. Las ideas. Las organizaciones. En ese orden.