En un artículo titulado “Tu audiencia te lo agradecerá”, la revista BusinessWeek ofrece ocho ideas simples y contundentes para ayudarnos a presentar mejor.

Con gracia e ironía, Carmine Gallo resume el atributo -desde mi inmodesto punto de vista- más valorado pero menos reconocido por los líderes: el sentido común.
Esta vez aplicado a las presentaciones:
1. Gracias por no comenzar con una broma.
El autor recuerda una anécdota de una ejecutiva que pasó uno de los peores momentos de su carrera al comenzar su presentación con una broma… de la que se olvidó el remate!!! Uff. Revolvió sus papeles, pero no hubo caso, no lo encontró.
Y quedó tan traumada que tardó varios años y muchas presentaciones ante auditorios reducidos para retormar la confianza.
2. Gracias por no leer tus notas.
No recuerdo si el concepto central ya lo utilizó Jesús, Kant o Narosky en un sobrecito de azúcar (“No hagas a otros lo que no quieras que te hagan a tí”), pero también aplica a las presentaciones: “¿Te sentís conectado con alguien que lee lo que está presentando? Probablemente no. Entonces por qué lo vas a hacer vos”. Y luego aclara que lo mejor es preparar una presentación escalonada.
Una gran verdad. En un comentario algo autoreferencial, me gusta decir que a las propias presentaciones hay que saber navegarlas. Saber que conceptos te dan pie para otras ideas y cuáles con conceptos para desarrollar en profundidad.
3. Gracias por usar la menor cantidad posible de slides.
La anécdota cuenta sobre un ejecutivo que para realizar una presentación de 40 minutos pensaba utilizar 88 slides. Y ofrece una regla simple: primero hay que definir cuánto tiempo queremos hablar y luego dividir por dos. Es decir, a 30 minutos de presentación corresponden 15 diapositivas.
(ESTO ES MUY BUENO! Ya tomé una seria nota mental del tema y hasta puedo visualizarme en un futuro cercano brindando este consejo con ínfulas de gurú).
4. Gracias por usar tipografías grandes.
No es lo mismo lo que se ve en el monitor cuando se prepara la presentación, que lo que se va a ver en el auditorio. “Tu audiencia apreciará menos palabras y más grandes“, explica.
5. Gracias por usar imágenes en los slides.
“Las presentaciones más dinámicas tienen muchas imágenes”.
Es una tentación poner mucho texto. Supongo que se debe a que eso brinda seguridad al presentador (a la vez que aburre al que escucha, o sea, el costo es muy alto). Esto implica tomarse un buen tiempo en realizar la búsqueda y selección de imágenes.
6. Gracias por hacer presentaciones cortas.
La frase destacada de este tip: “Trata de ser conciso en cada comunicación de negocios: por teléfono, por mail, en reuniones y en presentaciones.”
7. Gracias por no moverte de un lado a otro o dejar monedas sonando en tus bolsillos
El comentario gira en torno a la imposiblidad de hacer foco en el mensaje si se está escuchando el ruido de monedas tintinear en el bolsillo del presentador.
Es verdad, es un espanto. Aunque nunca lo vi.
8. Gracias por prestarme atención a mí.
Para el último punto del artículo, toma de ejemplo a Bill Clinton, de quien se dice que hace sentir a cada persona con la que habla como la más importante de ese lugar.
Luego sugiere que una vez finalizada la presentación, cuando se está respondiendo preguntas o conversando informalmente, se debe mirar a la gente a los ojos y “mostrarse interesado” en lo que nos están diciendo (keyword: mostrarse.)
Bueno, si volvemos al ejemplo, no hay que perder de vista que Clinton es un político. Más que mostrarnos interesados, sería mejor interesarnos realmente en lo que nos dicen. Lo peor que nos puede pasar es perder unos minutos con alguien insoportable. Y si tenemos una pizca de autocrítica, deberíamos pensar por qué alguien insoportable se interesa en lo que tenemos para decir.
“Incluso si estás buscando a alguien más importante en el salón, no mires por encima de su cabeza y trata de hacer sentir a los individuos especiales“. Ja. Brillante. Ideal para narcisos.
El artículo original: “Your Audience Will Thank You”
¿Algún otro consejo?
Podés segurime en Twitter en @internalcomms


