Presentar como un actor vs. la muerte de un gatito

Ya hace un tiempo que está de moda tanto en la web como en el mundo real, hablar de buenas prácticas sobre presentaciones eficaces. Es más, debe ser uno de los pocos temas vinculados a prácticas modernas de comunicación previas a la revolucion digital.

Se ha discutido, por ejemplo, sobre qué programa utilizar: .ppt o keynote o incluso prezi, una poderosa herramienta que no se ha masificado, supongo, porque genera la sensación de que es complicada de usar. Cosa que no sé si es así en realidad, ya que no la he probado aún porque tengo la sensación de que es complicada de usar. 🙂

El punto es que la semana pasada estuve en el congreso de Forum sobre comunicación interna (vi muy buenas presentaciones y un par geniales: la de Tenaris y el cine hecho por sus empleados y el caso de GM con el manejo de la crisis a través de redes sociales para públicos internos) y al ver a tantos presentadores diferentes otra vez recordé el tema de las presentaciones eficaces, cuyo máximo exponente -como conversamos en un post anterior- tal vez sea Steve Jobs.

Una reflexión.

Es muy dificil transformarse en un presentador de EXCELENCIA, pero no es tan complejo ser un BUEN presentador.

Para ser brillante, ya se necesitan habilidades que son más innatas por así decirlo, de las difíciles de desarrollar: carisma, simpatía, gracia, estilo y otras asociadas.

Pero para transformarse en un gran presentador -no descollante, pero sí muy bueno- hay que hacer lo mismo que hacen los actores: entrenar, entrenar, entrenar. Hay que aprenderse el texto, estudiarlo, y luego sí se puede improvisar sobre esa base.

Con la adrenalina de la función (el momento de la presentación) seguro que surgen nuevos registros. Me parece apropiada la analogía del actor para hablar de presentaciones, ya que ambas son puestas en escena.

Las mejores presentaciones son las que dominamos por completo. De punta a punta. Ya que sobre esa base, podemos pensar en vivo si se nos ocurre alguna otra clase de relación entre las ideas que presentamos.

No es conveniente pensar nuevas ideas mientras presentamos, pero sí nuevas relaciones con las mismas ideas. Las nuevas ideas, primero hay que madurarlas, profundizarlas, y luego relacionarlas, en una próxima ocasión.

Un consejo para el vértigo de la presentación: nuevas relaciones sí, nuevas ideas no hacen falta.

¿El mayor problema? Olvidarnos la letra. O sea, no haber preparado el texto con la suficiente antelación como para saberlo de memoria. Porque entonces, ante la falta de seguridad, llenamos cada slide de palabras, tendemos a leer, nos volvemos un plomo. La mejor presentación es la que podríamos hacer igual si el .ppt no funciona.

Y, sobre todo, recuerden:

“Cada vez que proyectas un PowerPoint, Edward Tufte mata un gatito”

Vía

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  1. Martín Fernández’s avatar

    La mejor presentación es la que podríamos hacer igual si el .ppt no funciona http://bit.ly/8Xoq1Q

    Reply

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Martín Enrique Fernández

MAF
En este espacio escribo sobre las personas que generan corrientes de pensamiento en algún campo en particular, sobre ideas y herramientas de comunicación interna y sobre el proceso de cambio cultural permanente en el que se encuentran las organizaciones. Las personas. Las ideas. Las organizaciones. En ese orden.

Whycomm S.A.

Presido la consultora especializada en Cultura de HSE, Antropología Corporativa y Comunicación Interna, Whycomm S.A.
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