La quintaesencia del comportamiento felino reflejada en una viñeta

Durante 14 años, un gato gordo, peludo y cómodo, apodado Chochi, fue amo y señor de las diferentes casas en las que vivimos. Además de cumplir años el mismo día que yo, el Chochi tenía mis mismos derechos, con lo que siempre lo consideré uno más de la familia.

Recuerdo que su lugar favorito en el último departamento que compartimos, estaba justo debajo del marco de una puerta, previo a un pequeño pasillo que daba a mi pieza.

Así, cuando yo quería pasar hacia mis aposentos, tenía que saltarlo con un tranco largo, ya que lo último que pensaba hacer el Chochi en el mundo, era moverse.

Pero como de noche no se veía bien y muchas veces yo no prendía la luz del pasillo, cuando cruzaba por esa puerta, sin saber muy bien si el Señor estaba, daba un salto pronunciado por temor a pisarlo. O sea, por las dudas, yo igual saltaba. Lo saltaba al Chochi, de día o de noche.

Cuando el Chochi murió, durante un buen tiempo, seguí saltando como si estuviera ahí. Saltaba de memoria, y cuando pasaba al otro lado, me acordaba que el Chochi andaba por el cielo de los gatos, que seguro estaba lleno de comida.

Muy pero muy de vez en cuando me acuerdo del Chochi. Y es raro, porque lo recuerdo con mucho cariño, con mucho más amor que cuando vivíamos bajo el mismo techo. No tengo dudas de que hoy lo cuidaría mucho más de lo que lo cuidé de infante.

Y eso que es una gran verdad que los gatos no dan bola a nadie. Uno es un proveedor de alimentos, y algunos mimos cuando quieren ronronear. Pero es uno el que se encariña. El gato, nada. Es afecto en un solo sentido.

Quien sea que haya dibujado la siguiente viñeta lo tenía todo muy claro.

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Gatos durante emergencias

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  1. Monica’s avatar

    Martin:
    La causalidad quiso que sucesivamente lleguen gatas siamesas a mi vida.
    Hace un tiempo largo me di cuenta que lo que justamente me gusta de los gatos, es lo que evidencia tu viñeta, el gato es gato!
    Al gato hay que tratarlo como gato, no podes vestirlo ni tratarlo como a una persona cuadrúpeda; cosa que si sucede con los perros.
    Algunos dirán que eso depende del dueño, yo los desafio que prueben ponerle una lámpara en la cabeza a mi gata, o que la vistan con esos mundialistas pulloveres de Argentina.

    Saludos!

    Reply

  2. Martín Fernández’s avatar

    Hola Mónica, lo que me gusta del gato es que para ellos no existe el chantaje emocional.

    Reply

  3. ana paola’s avatar

    uh uh yop tenía un gato cariñosito, algo, su madre había muerto y fui quien le ayudaba a vomitar de enano, luego se hizo amigo de los perros. no fue tanto como un perro pero como gato llamó la atención!

    Saludos!

    Reply

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Martín Enrique Fernández

MAF
En este espacio escribo sobre las personas que generan corrientes de pensamiento en algún campo en particular, sobre ideas y herramientas de comunicación interna y sobre el proceso de cambio cultural permanente en el que se encuentran las organizaciones. Las personas. Las ideas. Las organizaciones. En ese orden.

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Presido la consultora especializada en Cultura de HSE, Antropología Corporativa y Comunicación Interna, Whycomm S.A.
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