La Política de Comunicación Interna

La primera vez que vi una Política de Comunicación Interna, así, con todas las letras, me asusté. Yo era joven, aún conservaba un gran respeto por la autoridad y el concepto de “Política”, con todo lo que implicaba la palabra, me había resultado impactante.

Una Política, en un contexto tan corporate, era la voz oficial, la fuerza y la razón, los mandamientos inquebrantables de la organización: Dura Lex sed Lex. En aquel momento, los blogs no existían. Tampoco se vislumbraba un formato como Twitter (y su posible uso en las Comunicaciones Internas). No se hablaba de You Tube, ni de Facebook. Ni, menos que menos, existían las discusiones colectivas. Si algo decía Política, era Política. Y yo era una persona obediente.

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vía

La primera burbuja aún no había estallado y había mucha gente que decía World Wide Web en vez de Internet. Hasta donde recuerdo, en sus primeros años, la web no era el océano de información que es hoy aunque ya se vislumbrara como el medio que cambiaría las comunicaciones y, como finalmente sucedió, las relaciones entre las personas. Algunos años después, simplificando, se puede decir que los pronósticos no fallaron. Que sólo falló el cómo. Y que por eso, sin más, la primera burbujá explotó.

Así fue que en en poco tiempo los medios digitales revolucionaron las comunicaciones externas, la forma de hacer marketing, la publicidad y la prensa. Sobre todo la prensa. Nació el concepto de periodismo ciudadano. Cambió la forma en que nos comunicamos con nuestros amigos. Cambiaron los códigos. Cambió la vida emocional de las personas. Cambió el amor.

Pero esa revolución en la comunicación, a excepción del mail, nunca llegó a las empresas. No entró a las oficinas corporativas, sino que, siempre hablando de comunicaciones internas, se quedó del otro lado de la puerta.

Hoy, tengo la sensación de que la gran revolución de la comunicación en las empresas -de la comunicación interna- aún está en la recepción, esperando ansiosa ser atendida por un alma sensible, y que sin dudas, esa revolución, también llegará de la mano de la tecnología.

Hay una generación que está lista para comunicarse de otra forma, y la tecnología se está alistando -probando formatos a una velocidad impensada años atrás- para hablar con los públicos internos de otra manera, en sus propios trabajos, que es el lugar en el que pasan la mayor parte del día.

Pero parece que todavía no es el momento, que no es YA digamos, que no es AHORA. Esa revolución, por lo menos en América Latina -y, arriesgaría, en los países de habla hispana, tal vez puedan ampliar nuestros colegas de Centro América y España- todavía no llegó las comunicaciones internas.

Los canales de Comunicación Interna (los medios, como también se los llama) no son tan difernetes a como eran 10 años atrás. Se modificó el estilo y el tono de las comunicaciones, eso sí. Se aggiornaron a la época. Avanzaron los mensajes publicitarios, y con ellos, arrastraron a los mensajes de Comunicación Interna. Aunque con intenciones muy distintas, todo ocurre en lenguajes similares. Las nuevas generaciones se están instalando en las empresas (continuamente, en un proceso natural, como siempre ha sido), pero los viejos formatos se mantienen firmes.

Y mientras la revolución tecnológica todavía está esperando su turno para entrar a las empresas, ya hay una generación de empleados / usuarios de la red social en su máximo esplendor a cinco minutos de tomar los pasillos organizacionales por la fuerza. De ser sus nuevos dueños, con nuevas espectativas e intereses (update: como refleja este interesantísimo post de Fernanda Grimaldi).

Estoy convencido de que el radio pasillo no morirá nunca porque así funciona el alma humana. Además, los canales tecnológicos que lo alimentan, fomentarán su desarrollo en forma exponencial.

Por todo esto, por esta revolución tecnológica que no termina de ocurrir, es que hoy las Políticas de Comunicación Interna no son tan diferentes de como eran ayer, cuando Internet todavía era una burbuja inmaculada. Con muchas espectativas depositadas en un futuro cercano, queda abierto el interrogante: ¿cuál será el uso que se les dará a las nuevas herramientas o aplicaciones “sociales” -blogs, wikis, Facebook, otras- en Comunicación Interna?

Es probable que en unos años más, cuando escuchemos la palabra Política, nos invada un sentimiento de añoranza por un pasado unplugged.

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  1. Martín Fernández’s avatar

    #log: http://www.internalcomms.com.ar/?p=102 Escribí esto sobre las Políticas de Comunicación Interna

    Reply

  2. Diego Marquez’s avatar

    Muy interesante, la CI 2.0 va a llegar a las empresas pronto.

    Reply

  3. Martín Fernández’s avatar

    Veremos, estamos a un paso nomás… o eso parece.

    Reply

  4. Martín Fernández’s avatar

    Un comentario en la discusión del grupo de Linkedin ( http://tinyurl.com/mazbwu , SUMATE! ) de este blog:

    —–

    Creo que mientras más grande es una organización, más necesaria se vuelven las políticas. De comunicación o de lo que sea.

    Ahora, creo que hay que diferenciar la comunicación intera de la externa. Mientras que la interna suele variar poco en su tono, frecuencia, etc., es decir, es una comunicación más “estable”; la externa, en cambio, es demasiado táctica y coyuntural (dependiendo de la industria, claro, no es lo mismo vernder teléfonos celulares que gases industriales).

    Una política de comunicación interna, ordena (y termina con la pelea entre áreas por a quién le corresponde la comunicación interna: a área que diga la política).

    Por el contrario, una política de externas, si no está bien delimitada y es amplia, puede traer problemas.

    Y si es amplia, ¿es política?… en fin, un largo debate.

    En resumen, para internas, una política. Para externas, “lineamientos”.

    ——

    Vía: http://tinyurl.com/mazbwu

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