El affaire “Gobierno vs. Martín Redrado” está comenzando a conmover a la opinión pública Argentina casi como hace dos años atrás ocurrió en el conflicto “Gobierno vs. Campo”.
El problema comunicacional en este tipo de batallas se ve reflejado en la falta de ideales. Los múltiples actores participantes -oposición, justicia, parlamento, medios, oficialismo- están embarcados en su propia y personalísima lucha de poder, que además de cruenta, está subordinada al propio proyecto político.
El bien común rara vez tiene algo que ver con la escena política y económica argentina. Y eso es lo que reflejan los medios: un desfile interminable de actores sociales llevando agua para su propio molino.
En esta oportunidad, un análisis de quien tal vez sea el protagonista principal de la escena mediática argentina: Martín Redrado, presidente (¿o ex?) del Banco Central de la República Argentina.
La gestualidad del poder
Hoy: Martín Redrado
por Dr. Sergio Rulicki
Es sorprendente que ante una situación tan extrema, Martín Redrado sea capaz de mantener el grado de control emocional que muestra en sus dichos y en su CNV.
En la entrevista que brindó al programa de TN A Dos Voces, conducido por el periodista Gustavo Silvestre, su tono de voz y su dicción expresan serenidad, no manifiesta señales de emociones negativas en su rostro y mantiene las manos relajadas la mayor parte del tiempo, realizando ilustradores de su discurso que enfatizan la asertividad de sus dichos.
Sólo en un momento entrelaza los dedos, que es una señal de stress, pero no afecta el grado general de control y centramiento, ya que luego rompe el amarre y realiza el gesto de enguantar un puño con la otra mano, que es un gesto típico de las personas ejecutivas que se preparan para tomar decisiones y pasar a la acción.
Como detalle aparte, puede observarse que su mirada denota cansancio, y quizás una leve tristeza. Aun así se mantiene alerta y concentrado en su interlocutor.
Otro detalle es el giro de las muñecas que expone parcialmente las palmas. Este gesto trasluce la consciencia que tiene de las limitaciones de su poder efectivo para cambiar el curso de los hechos, pues es una filtración inconsciente del emblema de resignación o impotencia, que incluiría en su manifestación completa el alzamiento de los hombros.
Redrado es indudablemente una persona con un excelente manejo de su imagen mediática.
Sin embargo, en las fotos, tanto en la entrada de la oficina de su abogado que fue tapa del Diario Perfil como en el auto, la situación es diferente. Su sonrisa es forzada y trasluce fuertes sensaciones emocionales de enojo contenido en sus labios fuertemente apretados, y cierto grado de desprecio en el fruncimiento de las comisuras.

El pulgar en alto es un emblema de victoria: quiere mostrase confiado de que saldrá fortalecido de esta situación. Quizás se sienta confiado de manera global, pero su expresión facial en conjunción con el gesto del pulgar representan un intento regulador de sus sensaciones de bronca, despecho e incertidumbre.

Se puede comparar cómo en la foto en la que aparece junto a CFK en tiempos de armonía las sonrisas de ambos manifiestan placer y genuina alegría.

Fuentes: las fotos han sido encontradas en el caché de google y en la versión digital del diario Perfil.
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RT @internalcomms Análisis de la Comunicación No Verbal de Martín Redrado http://bit.ly/6dJR7u (al estilo "Lie to me")
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RT @internalcomms: La gestualidad del poder: Martín Redrado http://bit.ly/6dJR7u (algun dia me pondre a estudiar esto, con mucho interes)



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