La eterna paradoja de elegir

El momento en el que se produce esa epifanía, ese darse cuenta, esa revelación vital que es el hecho de comprender que al elegir algo, lo que fuere, también se está renunciando a otra cosa; en ese mismo momento, por añadidura, se produce una contradicción física: sentimos un alivio, nos volvemos más livianos al abandonar las falsas e irreales exigencias de quererlo todo, y a la vez nos invade una lejana sensación de tristeza, de perdida, que aunque esa pérdida solo ocurra en nuestra imaginación, no deja de ser una pérdida al fin.

Elegir es madurar; y nadie quiere madurar. La vida nos obliga nomás.

Qué bien enfocada está toda la cuestión en esta viñeta.

  1. Fernando M Herrero’s avatar

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