El título del post iba a ser “Lo que importa es el tamaño”, pero me contuve y logre obviar el chiste fácil, en una demostración inequívoca de fuerza de voluntad.
El asunto es que científicos de Utah descubieron que se podrían ahorrar hasta 2.5 horas al día utilizando un monitor más grande -por eso el chiste-, según informó The Wall Street Journal, (y pude leer en el blog de Arturo Goga, que también ha desarrollado una interesante serie de artículos sobre productividad).
Parece que luego de evaluar el trabajo con múltiples documentos y hojas de cálculo, los científicos llegaron a la conclusión de que las tareas se cumplen a mayor velocidad con un monitor de 24″ (resolución 1920×1200) que con uno de 18″ (me imagino que 1440×900).
¿Es un ejemplo de la ciencia al servicio del consumo en su máxima expresión o es la curiosidad humana trabajando para superarse? No importa. Era la última excusa que necesitaba para pensar seriamente en monitor CSD. Hasta acá llegó mi voluntad.
Si bien no estaba del todo convencido, al leer la palabra autorizada de los investigadores, todo el asunto fue diferente.

Por otra parte, no voy a ser yo quien quien se oponga al progreso.
Por fín creo estar en condiciones de tomar una decisión de compra racional, serena, basada en un criterio lógico de aumento de la productivdad y no en un berrinche personal.
Es más, con tanta evidencia científica al respecto, el tema pasó a ser prioritario e in-dis-pen-sa-ble para mejorar la calidad de vida en la oficina.
Y no como el uso irresponsable que le dan en el siguiente video:
Eso sí que me da pena. Pobre gente, pienso. Ya que una vez finalizada la compra del megamonitor, el ciclo de consumo compulsivo que los tiene sometidos y a través del cual refuerzan la autoestima, se iniciará nuevamente.
Porque todo comienza con una lejana sensación de hastío, como un malestar impreciso, un gesto de extrañeza. Y en vez de profundizar en esa suerte de tristeza incipiente, de tratar de ponerla a la luz para luego intentar comprenderla, resuelven todo el asunto con una decisión poco inteligente:
Así piensan quienes no piensan:
-Ok, ya comprendo lo que me está pasando. Finalmente visualizo el motivo por el cual me siento como perdido, sin ánimo, casi al borde de la depresión. ¡Necesito un monitor de 10 mil pulgadas!
Y ahí sí se olvidan del tema por un rato -el rato que dure la sensación de éxtasis- hasta que el mecanismo se desate con la misma lógica, y cada vez con mayor fuerza.
Entonces todo los llevará a creer que ya con un monitor no alcanza, que lo que ahora necesitan es una silla a la altura del monitor, repitiendo indefinidamente el ciclo de la infelicidad…
Pero no hay apuro en continuar, eso lo vamos a ver mañana cuando hablemos de sillas.
Por suerte a nosotros no nos pasa. Tarde o temprano, la ciencia simpre está de nuestro lado.
———————-
Vía: Gizmodo
Otros links de interés:
- Confessions of Shopaholic, la enfermedad de la compra compulsiva
- Supera la adicción a las compras compulsivas
- Guía de la ansiedad
- Consumidos por el consumo
You need to log in to vote
The blog owner requires users to be logged in to be able to vote for this post.
Alternatively, if you do not have an account yet you can create one here.
Powered by Vote It Up


No comments
Comments feed for this article
Trackback link: http://internalcomms.com.ar/la-ciencia-al-servicio-del-consumo-el-tamano-es-lo-mas-imporatante/trackback/