Masterpiece del género interactivo

Cuando se dice que el usuario es el Rey también se está diciendo que al Rey hay que entretenerlo. Que el Rey debe ocupar el centro de la escena: debe interactuar.

Esto implica que, en la actualidad, uno de los desafíos más grandes y más habituales de casi cualquier desarrollo comunicacional, es generar interacción.

Los espectadores pasivos que observaban fotos en revistas son de otra época. Ahora las fotos las producen los mismos que las suben a FB y además las evalúan en forma contundente: Me Gusta. Facebook es un pulpo que modifica hábitos en todos los soportes. Si no hay interacción (se trate de TV, radio o el canal que fuere), a la comunicación le falta algo.

El problema es que las interacciones genuinas -no los modales que se disfrazan de empáticos sino las que efectivamente logran ubicarse emocionalmente en el lugar del otro- son las más complicadas de lograr, en parte, porque la empatía necesita tiempo.

Empatizar implica descubrir el mundo emocional ajeno, y como las personas somos emocionalmente enmarañadas, deshacer ese intríngulis siempre requiere mucho tiempo. Ese mismo tiempo es el que no tiene la gente que desarrolla la comunicación de las marcas.

Desde mi perspectiva, bastante pesimista, es un callejón sin salida: la buena comunicación -la comunicación empática, dijimos- necesita tiempo de producción, de elaboración, de maduración, y ese tiempo nunca está disponible.

Fíjense en el siguiente video.

Se trata de un aviso que muestra una interacción de un iPad con una revista de papel. Es una gran producción, inteligente, vistosa, etc. Es un acierto llegar a una idea de este nivel.

Sin embargo, el aviso ni siquiera permite jugar, sino ver cómo el iPad hace lo suyo; o sea, nos entretiene un instante, y no mucho más. Qué quede claro que no es una crítica a la pieza, que me parece buena, pero la interactividad es tan forzada que no puede ir más allá de ser calificada como simpática. A favor podemos decir que genera cierta empatía con el usuario de iPad porque además de entretenerlo, lo hace sentir cool. Percibe ese registro emocional y lo explota.

Y como además, en gran parte, el iPad está concebido para entretener, más allá de que la interacción sea forzada, podemos conceder en que intenta lograr un poco de empatía.

Ahora presten atención a la siguiente señal.

“Si golpeás esta señal, vas a golpear aquel puente”

Más allá del diseño, más allá de la redacción, más allá de cualquier consideración dese la producción, en esencia, es una pieza extraordinaria. Logra que quien se enfrenta a ella sienta en el cuerpo lo que le está transmitiendo.

Para desarrollar una idea de este calibre, estoy seguro, se necesitó mucho tiempo. Hasta que alguien captó un mecanismo que permite conectar con el mundo emocional del conductor, que empatiza, y lo coloca, comunicacionalmente, en el centro de la escena.

Una masterpiece del género interactivo.

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