El microblogging llegó a las Comunicaciones Internas

Continuando con la cobertura de aplicaciones 2.0 desarrolladas para Comunicaciones Internas, es turno de Yammer, que resultó ganadora de la conferencia anual sobre start-ups, Techcrunch50.

Yammer es un servicio de microblogging para uso corporativo, cuya idea, estética y usabilidad están casi calcadas de Twitter. La diferencia central reside en que en vez de usarse en forma libre por la red, se mantendrá en entornos controlados, o sea, puertas adentro de la organización.

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Traduzco en versión libre: “Yammer es una herramienta para hacer a las organizaciones más productivas a través del intercambio de respuestas cortas y frecuentes a una pregunta simple: ¿En qué estás trabajando?

Cuando los empleados responden la pregunta, un feed centralizado permite a los compañeros de trabajo discutir ideas, comentar novedades, hacer preguntas, compartir links e información. Yammer también funciona como un directorio de proyectos en los que participa cada empleado, y como una base de conocimiento donde se puede acceder a conversaciones pasadas y referenciarlas de manera sencilla”, dice Yammer en su web site.

Hace un tiempo, discutimos con Claudia Chez Abreu –que tiene un blog que ME ENCANTA– sobre las posibilidades de aplicar Twitter a las comunicaciones Internas. Y mi posición fue terminante: No, Twitter no se va a usar para comunicaciones internas.

Continuando con este tramo “maradoniano” y auto referencial de post, explicaba que lo que no iba a funcionar, era el espíritu comunitario de Twitter, aunque tal vez sí funcionara el microblogging como lenguaje. Eso estaba –y está- por verse.

Desde mi punto de vista, Yammer no es Twitter, principalmente, porque deja fuera de alcance a los contactos ajenos a tu trabajo. Es como usar un canal de chat interno, en vez de usar el Messenger o Gtalk. Para ser claro: si no están todos tus contactos, no es una herramienta social. Un MSN en el que solo están tus compañeros de trabajo y tu jefe no es el Messenger, es una aplicación de chat interna, pero que pierde todos los condimentos sociales, todo el espíritu de boludeo (no encontré una palabra más apropiada) del chat.

Este caso sería la tecnología de una aplicación social (Twitter), a la cual se le da un uso organizacional (Yammer). Pero al hablar de cultura organizacional, estamos cambiando el entorno de uso, es decir, los factores que condicionan al usuario.

¿Es lo mismo ir a almorzar pastas a lo de tu madre un domingo que ir a un restaurante con tu mujer, tu familia política, unos amigos de la familia, tu madre y su segundo marido?

Los puristas dirían: -¡Pero si igual almuerzo pastas!

No importa, no es lo mismo.

Decir que si Twitter es microblogging y Yammer es microblogging, Twitter es Yammer, es como repetir el viejo chiste: Dios es amor, el amor es ciego, Stevie Wonder es Dios. Todo esto sin dejar de decir que me parece un afano espantoso que las aplicaciones sean idénticas en su aproach inicial. Yammer está capitalizando todo el camino que recorrió Twitter, todo su esfuerzo, y la genialidad que tuvo la invención para captar una nueva forma de comunicación combinando tecnologías. Eso debería poder protegerse de alguna manera. Desconozco.

No me caben dudas de que Yammer comenzará una mutación sistemática, de continuo aprendizaje, de ensayo y error, que lo diferenciará con rapidez de Twitter. Porque lo que pasa adentro de las empresas con Internet (con los usuarios en su rol de empleados), no tiene nada que ver con lo que pasa afuera.

Vía: Uberbin

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