Dormir la siesta en el trabajo

Luchar contra el sueño es una situación desesperante.

Ahora, luchar contra el sueño en la oficina es casi tan molesto como tratar con un proveedor mentiroso y escurridizo, de esos que sabemos que en vez de hacer bien su trabajo dilapidan la mayor parte de sus energías fabulando teorías inverosímiles sobre por qué el mundo no funciona.

Pero volvamos al asunto del sueño. Recuerdo que en una época me había acostumbrado a almorzar pesado. Pero pesado pesado. Yo era flaco como un palo, siempre había hecho deportes y por lo tanto siempre me había alimentado bien. Por eso, cuando comencé a trabajar en una oficina del centro no tardé en elegir una roticería que quedaba a la vuelta y hacerme cliente fiel del plato del día que, como mínimo, traía 1500 calorías por bocado.

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 (Campaña del café Suplicy, en Brasil, abordando la temática de la siesta en el trabajo)

Y a eso de las dos de la tarde, cuando me arrastraba hasta mi escritorio luego de haberme atragantado con costillitas de cerdo a la riojana por ejemplo, si no me tiraba una olla de café encima (metáfora para exagerar que necesitaba mucho café) los primeros minutos me invadía una modorra tal que sentía que iba a romper el monitor de un cabezazo, tras desmayarme de sueño.

En ese preciso momento, una y otra vez, fantaseaba con lo mismo: “si pudiera dormir 15 ó 20 minutos, estaría como nuevo” para enfrentar la tarde en una pieza. Con los años me di cuenta de que era mejor abandonar la cebolla al medio día, pero esa es otra historia.

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(Gadget 1: la Manta USB para ir tapándonos cuando comienza el sueño)

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(Gadget 2: la almohada USB, para ganar en comodidad)

¿Dormir o no dormir en el trabajo? Dejando de lado el tono personal y exagerado, creo que los beneficios corporativos que salen de la norma, como podría ser el hecho de permitir una breve siesta en el trabajo, son un arma de doble filo.

Si bien son un aliciente y son muy bien recibidos cuando recién se comunican, a la larga suelen despertar lo peor de las personas: envidias, celos y descalificaciones de todos los calibres cuando no son iguales según las jerarquías o locaciones.

Por ejemplos, cuando una oficina fuera de la capital no cuenta con un beneficio que es práctico para quienes sí trabajan en la la capital, como la flexibilidad horaria en la entrada al trabajo por el tránsito, el asunto despierta malestar. ¿Por qué? Si en última instancia es mejorar la calidad de vida de otro trabajador. No importa, el “pensamiento” es más visceral: si él lo tiene, yo también lo quiero.

En las empresas pasa lo que pasa en cualquer grupo humano, se trate de estudiantes, un equipo de fútbol o en un coro: están llenas de personas talentosas, eficientes y creativas, por un lado, y también hay una gran cantidad de cadáveres que hay que arrastrar para que no arruinen todo el asunto (no sé bien cómo funcionará en los coros, pero debe ser lo mismo).

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(Gadget 4: The Nappak sleeping cube, para cuando ya la decisión está tomada)

Por eso creo que si una empresa contemplara en su política de beneficios la posiblidad de dormir la siesta, este beneficio despertaría toda clase de controversias. Porque muchas personas, saturadas de presiones y desbordadas de responsablidades, que ejecutan sus tareas con disciplina espartana, verían como otros más irresponsables le responderían a un cliente por teléfono:

Empleado que se quedó mirando televisión hasta las 3 de la mañana y está desesperado por dormir su siesta:

– Sí, por supuesto Mr. Slim… claro que sí. Ya recibimos su transferencia de US$ 1.675.649.908 por la compra de 1.525 toneladas de Glatomelamina, nuestro producto más caro. En cuanto me levante de la siesta, termino de enviarle el reporte de rendimiento.

Y se irían a dormir sus 15 minutos sin más. Porque es un beneficio.

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(Gadget 4: Metronaps, el gadget corporativo para dormir la siesta)

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(Gadget 5: pegatinas para ojos. Si sufrís una persecución laboral, evitá riesgos).

Mi opinión final. El hecho de que no se implementan beneficios diferentes NO suele radicar en la falta de apertura de las empresas o en la poca creatividad de los responsables de implementarlos, sino que casi siempre (el “casi” es una cortesía), el principal problema de los beneficios es el riesgo ante el mal uso, cosa que se disipa bastante cuando se trabaja por proyectos por ejemplo.

Y muchos dirán, “¡pero que se sancione a quienes los utilizan mal! ¡Eso es injusto con el resto!“. Sí, es cierto, así es la vida. El razonamiento es correcto. Pero mejor todavía es evitar el conflicto -y los costos ocultos- y dejar el tema para más adelante. Adelante siempre hay tiempo.

El principal problema en la construcción de cultura organizacional es la falta de criterio de las personas. Es un cliché, pero es cierto: la cadena siempre se corta por el eslabón más débil.

Y por último, el momento de la verdad: Keving sleeping at work (¡hay que ser mal tipo para escrachar así a un compañero!)

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Otros links de interés (?):

+ National Sleep Fundation (“Despertando a América sobre la importancia de dormir“) 🙂

+ Excusas para dormir en el trabajo

+ Dormir la siesta en el trabajo para rendir más

+ Un estudio en inglés (que no leí, pero aporta la nota de seriedad)

+ Update: vía Miravos.tv me entero del denominado zzz-mail, una variación del sonambulismo, que consiste en usar internet mientras dormimos.

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