Creatividad aplicada: del mensaje al medio

La creatividad es un recurso. Que se puede utilizar en cualquier soporte de comunicación, en cualquier acción y en toda circunstancia. Pero sobre todo es un recurso.

La creatividad en comunicación interna no se aplica a marcas, sino a las personas que habitan esas marcas. No habla sobre productos, no le habla a un consumidor, sino que se acerca, como puede, a personas que están ocupadas, muy ocupadas, casi siempre más cerca del stress que del ocio: habla con personas que están trabajando.

Entonces, ¿cómo ayudar a la creatividad para que también haga su trabajo en forma eficiente cuando se trata de Comunicaciones Internas?

 

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La comunicación que se desarrolla dentro de las organizaciones no responde a deseos efímeros, sino a estados emocionales permanentes, duraderos, que se puedan proyectar en el tiempo. No se trata de propuestas comerciales tácticas, momentáneas e intuitivas, sino todo lo contrario, tienen la forma de un proyecto de vida: todos los días, todas las personas regresan a sus trabajos. En ese contexto, debemos colaborar para que la creatividad haga lo suyo.

Creo que ésta, la del paso del mensaje al medio, es una instancia clave. La falta de tiempo, la imposibilidad de meditar en determinados asuntos, de reflexionar en profundidad, en ocasiones nos empuja a vivir en un mundo superficial, como de plástico, de relaciones vacías, de mensajes irrelevantes. Y todo esto, lógicamente, tiene su correlato en la comunicación interna, en la comunicación que mantienen las personas que conviven dentro de una organización.

¿Por qué nos comunicamos de una forma tan natural con algunas personas y con otras no? Si cada persona percibe una misma situación de manera diferente, ¿por qué tantas veces nos obstinamos en creer que podemos comunicarnos de la misma forma con todo el mundo?, ¿por qué esperamos que las personas adapten sus parámetros a nuestras necesidades o, lo que es peor, a nuestras posibilidades de emisión?

Para lograr efectividad en la comunicación uno no debe ser como naturalmente es, sino que debe modificarse, adaptar su nivel de significación del mundo al del resto de las personas. Un bebé no significa lo mismo para la embarazada que para la partera. ¿Y por qué uno cree poder comunicarse de la misma manera con la mamá que con la partera? No le preguntan al bebé porque tampoco sabe.

Con las personas que nos comunicamos naturalmente bien es, en general, porque significamos el mundo de igual manera. Percibimos y decodificamos los acontecimientos con el mismo prisma. Por eso, supongo, comunicarse con amigos es relativamente sencillo. Ellos leen la realidad, interpretan al mundo y sus acontecimientos, tal como lo hacemos nosotros, con códigos e intereses similares.

Lo complicado, el gran desafío de la comunicación interna, es interpretar, tratar de entender y darse a entender ante todos los targets de una compañía, haciendo un esfuerzo extra con aquellas personas que no entran en nuestros registros habituales. Porque las que ya entran, a riesgo de redundar, ya entran. Y tal vez por eso son nuestros amigos.

El proceso de descubrir por qué las personas pensamos como pesamos es de una riqueza incalculable, irreproducible, inimaginable. Pero para eso se necesita una gran dosis de empatía, y la empatía necesita tiempo.

El comunicador interno cuenta con los medios de comunicación interna, que son los soportes, sus soportes, las columnas vertebrales sobre las cuales se apoya el área. Y estos soportes, necesariamente, irrevocablemente, en su afán de soportar, soportan, y soportan toda clase de comunicación. De la buena, de la mala, y de la arbitraria. No todos los mensajes son buenas noticias, brillantes noticias, ni se espera que lo sean.

Hay temas que es mejor abordar con cuidado, que son ríspidos, que salpican -despidos masivos, racionalizaciones, reingenierías- y otros que no, que son dóciles, más fáciles de digerir digamos -día del padre, fin de año-. Por ejemplo, para comunicar un aumento no es necesario pensar demasiado. Hasta con el peor desarrollo comunicacional, la noticia será bienvenida.

Pero todos son mensajes. Y cuando el mensaje es malo, muchas veces, matan al mensajero. Por eso los medios de comunicación interna (house organ, carteleras, intranet) son soportes que no conviene maltratar. Los medios no hablan de nosotros, hablan por nosotros. Así que más vale ser claros, precisos y abordar los diferentes asuntos con la mayor dosis de profesionalidad posible.

La creatividad es una herramienta de alto impacto para el desarrollo personal y profesional.

La creatividad debe resolver problemas de comunicación.

La creatividad no es humor, o no debería serlo. Cuando la creatividad solo es un chiste, no es creatividad, es solo un chiste.

Cuando la creatividad no apunta a un fin, no brinda una solución, tampoco es creatividad, es un capricho, es el ego de algún creativo, es una estafa al público interno, o todo eso junto.

La creatividad aplicada a los Medios de Comunicación Interna no es –o no debería ser- un tema complicado. Porque la creatividad, en sí misma, no es complicada. Muy por el contrario, la creatividad debería estar asociada a la efectividad, a la claridad, a la empatía, y a la alegría. Allí donde hay un problema, debería haber creatividad.

La creatividad, además de ser un recurso que viste la compañía, aumenta la percepción de RRHH como área estratégica y ayuda a la construcción del clima laboral; y más allá de todo esto, genera nuevas distinciones en las personas responsables de la comunicación interna y contribuye a su crecimiento individual.

Porque las personas pasan por las empresas, las habitan por un tiempo, y luego las cambian por otras empresas, por otras marcas, a las que se entregan en mayor o menor medida, en las cuales están más o menos a gusto, o logran mayor o menor apertura.

En comunicación interna, la mala implementación de una campaña es un lujo demasiado caro en lo personal (no tanto en lo organizacional. Es decir: sufre quien implementa, no la empresa). El trabajo del comunicador interno es de gran exposición personal y profesional. Porque está a la vista de toda la compañía, es fácil de juzgar y difícil de defender. El departamento de comunicación interna tiene un público exigente, que lo conoce, que no se renueva -o lo hace lentamente-, que en muchas ocasiones no valora al área y, sobre todo, que sabe perfectamente de qué le estamos hablando.

Por eso, una de las claves para el departamento es tener el termómetro de la compañía. Y si no lo tiene, deberá conseguir uno. Ya que de cualquier manera el área de Comunicaciones Internas va a estar expuesta, que lo haga de una manera inteligente, amena, efectiva.

Y para eso sí, se necesita creatividad.

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Disclaimer

Hace un tiempo escribí esta columna bajo el título “Creatividad aplicada a Medios de Comunicación Interna”. Estaba muy apurado, y tuve que prepararla de un día para otro. Como ahora tampoco estoy con mucho tiempo para actualizar el blog, se me ocurrió hacerle los ajustes que no pude entonces, y compartirla desde un post.

  1. Martín Fernández’s avatar

    #log: http://internalcomms.com.ar/?p=89 Un post sobre Creatividad aplicada… lo mejor: la foto del coyote que lo ilustra

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  2. Drazen’s avatar

    #log: http://internalcomms.com.ar/?p=89 Un post sobre Creatividad aplicada… lo mejor: la foto del coyote que lo ilustra

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