Cada tanto se me olvida: la comunicación debe estar siempre basada en la caballerosidad y el respeto. Son atributos que al combinarlos con creatividad se vuelven imbatibles.
Y si la creatividad no aparece, de todas formas, ayudan a generar empatía.
El romanticismo, entendido como todo aquello que está teñido de ideales, de admiración, de respeto, jamás debe resignarse a la hora de transmitir lo que fuere. Pero los tiempos son difíciles, y el asunto del romanticismo se olvida en más oportunidades de las que se recuerda.
Pensaba en esto después de leer una carta en el blog de humorista argentino Liniers.
Parece que hace varios años, supongo que cuando se iniciaba en el oficio, a través de un amigo de su padre logró acercarle una carpeta con sus trabajos a un maestro reconocido de la historieta: Dante Quinterno, el creador de Paturuzú.
En palabras de Liniers: “Allá por el 95 un amigo de mi padre (Julio Suaya) trabajaba con Dante Quinterno y le llevó una carpeta con dibujos y chistes (pésimos) que yo había hecho…”
Y comparte la respuesta que envió el Sr. Quinterno al amigo de su padre, con una crítica sobre el trabajo de un joven Liniers, de apenas 22 años.
Si es que algo parecido al alma existe, la comunicación escrita muchas veces permite indagar en el alma de las personas.
Haciendo click sobre la imagen, se puede leer la carta (que es muy breve) en tamaño completo.




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