Trabajo en equipo

You are currently browsing the archive for the Trabajo en equipo category.

En una mirada absolutamente sesgada, que se limita a mi propia experiencia, y que además está desarrollada con el único fin de presentar el video que ilustra este post, me gustaría esbozar algunas conclusiones a las que he arribado luego de algunos años de manejar un equipo mediano.

Y para darle más color, me gustaría exponer en formato de “máxima” .

Así las cosas, comienzo:

  1. Para que un equipo obtenga buenos resultados no es necesario que sus integrantes simpaticen entre ellos. Si así es, mejor. Pero no es imprescindible.
  2. Aún si los miembros del equipo no se soportan, igual pueden obtener grandes-inmensos-gigantes resultados. Esto tiene que ver con la “catadura” moral de cada persona. Hay personas que por más que detesten a otras personas, hacen las cosas bien. Porque así son sus valores personales, su formación, su instinto: hacen lo que tiene que hacer, más allá de las rencillas personales.
  3. Los puntos 1 y 2 solo aplican si se trata de pares. Si un jefe no soporta a un reporte o viceversa, estamos hablando de una bomba con la mecha encendida. Tarde o temprano explota. El abuso de poder o el boicot destrozan equipos. Y sin equipo no hay resultados. 🙂
  4. Para que un equipo obtenga grandes resultados, el líder tiene que dar espacio, mucho espacio. Más espacio significa mejores resultados. Entre el liderazgo Laissez Faire y el liderazgo autoritario, dos malos extremos, no hay dudas: es preferible “dejar hacer”. 
  5. Los errores “en equipo” no son positivos. Los errores “individuales”, pero que afectan al equipo, sí lo son. Si se equivocan todos juntos, la responsabilidad no es de nadie. En lo posible no hay que castigar el error, sí hay que ponerlo sobre la mesa, con nombre y apellido. Blanquear errores -y responsables- mejora el rendimiento de todo equipo. Libera. Descomprime.
  6. Un lugar común, pero no por eso menos cierto: las manzanas podridas, afuera. INMEDIATAMENTE. Esto no se negocia, jamás. Los estados de ánimo son más contagiosos que la Gripe A.
  7. La palabra clave del trabajo en equipo es SINERGIA. Esfuerzos complementarios, ideas que necesiten ser profundizadas por más de un especialista. Que una parte se apoye en la otra, y entre todas, tomen impulso. Ideas planas, resultados planos. La complejidad obliga a la sinergia. Un equipo con un caracter podrido, pero que sinergiza, hace milagros. La suma de las partes (de su energía) es infinitamente superior al todo.

Como les anticipé, estas ideas desordenadas sirven de prólogo al siguiente video que, entre tanto lugar común y propuesta melosa a la hora de graficar el concepto de “Trabajo en equipo” (hormigas, abejas, etc), me pareció una opción simpática:

Este post está inspirado en la discusión del grupo de InternalComms en Linkedin: “¿Qué hace que un ser humano mejore cómo persona?”

(Nadie es mejor líder de lo que es como persona. ¿Por qué entonces muchas personas se empeñan en mejorar como líderes de una organización sin detenerse a observar cómo mejorar su propia personalidad?)

Muchos de los que nos criamos en un club jugando a todo lo que se podía, compartimos durante años una regla no escrita: los deportes que tenían una red en el medio casi que no eran deportes. Por un lado estaban el fútbol, el básquet, el rugby, el boxeo y el hockey sobre césped, que eran eran deportes para personas con carácter. Y por otro el voley, el tenis, la natación y el atletismo, que eran como el ajedrez, deportes para gente con problemas para sociabilizar o que no le gustaba compartir.

Eran deportes de hijo único.

Si el juego no favorecía la fricción, la competencia desmedida, o no se practicaba en entornos inestables y algo violentos, no valía la pena jugarlo. Para ser deporte, más allá de la cantidad de participantes, tenía que tener por lo menos dos árbitros que controlaran la insanía que se desataba por ganar, y a los que había que tratar de engañar a toda costa.

El deporte en los clubes, desde siempre, colabora en la formación de sólidos valores morales.

Otro ejemplo era el nado sincronizado, que solo se veía en las olimpíadas y en una clase semanal perdida en la pileta cubierta, y por supuesto, tampoco era un deporte. Más allá de que todas las nadadoras perseguían un objetivo en común, si cada una hacía lo suyo bien, el puntaje era perfecto. El trabajo en equipo o contra otro equipo era inexistente. Ergo, el nado sincronizado era como el ajedrez, pero en el agua.

Esa clase de razonamientos irracionales y prejuiciosos estuvieron presentes durante años. Sin embargo, había un deporte que, más allá de tener una red en el medio, generaba admiración y respeto, supongo que porque requería de una gran coordinación, habilidad y lucidez, y era tremendamente difícil de jugar en equipo.

Todavía no entiendo cómo cuando en las empresas se habla de deportes para graficar el trabajo en equipo no se habla del doble en Tenis de Mesa.

Me acordé de todo esto luego de ver el comercial del lanzamiento en China del Nokia N96, con Bruce Lee jugando al ping-pong con un nunchaku.

(Vía Inkilino)

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Tags: , , , , ,

SUSCRIPCION:

Si querés recibir los artículos diarios en tu bandeja de entrada, completá tu e-mail:

Enter your email address:

Delivered by FeedBurner

Martín Enrique Fernández

MAF
En este espacio escribo sobre las personas que generan corrientes de pensamiento en algún campo en particular, sobre ideas y herramientas de comunicación interna y sobre el proceso de cambio cultural permanente en el que se encuentran las organizaciones. Las personas. Las ideas. Las organizaciones. En ese orden.

Whycomm S.A.

Presido la consultora especializada en Cultura de HSE, Antropología Corporativa y Comunicación Interna, Whycomm S.A.
whycomm

InternalComms en Facebook

Google Friend Connect


68788f88d656b48900615817f0a30862___________