Instrucciones para la vida

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Sin querer queriendo, como decía el Chavo, encontré una charla de TED que me impactó.

Hacía rato que no encontraba charlas impactantes.

Sí interesantes.

Sí entretenidas.

Sí divertidas.

Pero no impactantes, que en este caso sería una mezcla de todo lo anterior.

La charla trata sobre la imagen personal, y la speaker es una modelo llamada Cameron Russell.

El título: “Looks aren’t everything. Believe me, I’m a model.”

Nada de esto es lo impactante, ya que hay muchas personas que saben mucho sobre imagen (como Carmine Gallo, en este link hablando de vender una idea, que es un universo muy cercano al de la imagen personal).

Lo diferente -lo impactante, para no cambiar de adjetivo-, lo que la hace interesante, es cómo va construyendo la historia desde la dualidad “seguridad extena vs. inseguridad interna”.

No impacta porque diga genialidades.

O porque tenga reflexiones personales. Todas las charlas de TED las tienen.

Lo que impacta es que todo lo que dice es verdad.

Y no verdad en el sentido de una verdad última, o una máxima de vida.

Sino que es su propia, profunda y visceral verdad.

Logró conectar con algo que aprendió de la vida.

Sacó una conclusión íntima y a la vez cotidiana. Y la cuenta de forma entre sensible y divertida.

No es una gran narradora, está un poco nerviosa y cada tanto se ríe con cierta torpeza y resopla en el micrófono.

Pero nada de lo que dice se lo enseñó nadie. Todo lo que cuenta lo aprendió solita.

Y, apostaría, lo debe haber aprendido un poco a los golpes.

La charla está llena de vida. Y de contradicciones, que Russell hace evidentes.

Creo que por eso el post.

El blog está en stand by, frizado digamos. No hay que ser muy perspicaz para darse cuenta.

Y por el momento -creo- eso no va a cambiar.

Ojo que no lo digo con orgullo, sino con cierta tristeza.

:______(

(En realidad, más que tristeza es lejana melancolía. No conozco emoticón para “lejana melancolía”, si no lo pondría)

Como sea, cada tanto, cuando encuentro algún material que me hace pensar “¡Es para InternalComms!”, lo guardo para “cuando tenga tiempo”.

En general, esas cosas que guardo, entran en el arbitrario género de “Instrucciones para la vida”, que junto con las bromas en ascensores y los chirimbolos inútiles para el escritorio siguen siendo una debilidad.

¿Se acuerdan de “El manual de la buena esposa“, de 1945?

Bueno, lo que encontré ahora es  “Cómo besar a una chica”, material de 1916. Que si bien es un aviso de una marca de chicles, narra con precisión el clima de época.

Lo que más me gustó es la seguridad y el tono de maestro siruela utilizado para dar las indicaciones.

Eso es todo por ahora, y como dicen los gringos, nos vemos cuando nos vemos.

Me encuentro nuevamente con un concepto que me había resultado muy simpático cuando lo leí por primera vez, pero que no lo conocía bajo este nombre: la regla de los 20 segundos.

Pablo Alaniz realizó una muy buena síntesis en su blog:

“La regla de los 20 segundos propone bajar el costo de entrada a esas cosas que queremos tener como hábito. Sacar las pesas de donde las tengo guardadas me tarda más que eso. Alejandro daba el ejemplo de un chico que quería tocar la guitarra pero la tenía guardada en el placard. Para solucionar el problema se compró un soporte apoya guitarra y con eso la tenía siempre a la vista y a solo una mano de agarrarla. Claramente a menos de 20 segundos.

Uno de los ejemplos que siguió para ilustrar el asunto fue bastante divertido: el hombre que se acuesta con la ropa para correr ya puesta para así arrancar esa actividad la mañana siguiente.

En conclusión, cuando quieran realizar una actividad de manera habitual prueben reducir el tiempo existente entre el pensamiento y la acción. Que el precio que se deba pagar medido en tiempo no sea alto, sino todo lo contrario: accesible al instante.”

Como si no hubiese alcanzado con la “Guía de la buena esposa“, Mónica Giovanovich, atenta lectora del blog, me envió por mail un link al siguiente modelo de contrato que firmaban las Maestras con el Consejo Nacional de Educación en el año 1923, en la Argentina.

CONSEJO NACIONAL DE EDUCACIÓN CONTRATO DE MAESTRAS (AÑO 1923)

Este es un acuerdo entre la señorita….. …..maestra, y el Consejo de Educación y de la Escuela por el cual la señorita ………… ……… ……… .acuerda impartir clases por un período de ocho meses a partir del……… ……… …de 1923.

La señorita acuerda:

1* – No casarse. Este contrato quedara automáticamente anulado y sin efecto si la maestra se casa.

2* – No andar en compañía de hombres.

3* – Estar en su casa entre las ocho de la tarde y las seis de la mañana, a menos que sea para atender una función escolar.

4* – No pasearse por las heladerías del centro de la ciudad.

5* – No abandonar la ciudad bajo ningún concepto sin el permiso del presidente del Consejo de Delegados.

6* – No fumar cigarrillos. Este contrato quedara automáticamente anulado y sin efecto si se encontrara a la maestra fumando.

7* – No beber cerveza, vino, ni whisky. Este contrato quedara automáticamente anulado y sin efecto si se encontrara a la maestra bebiendo.

8* – No viajar en ningún coche o automóvil con ningún hombre excepto su hermano o su padre.

9* – No vestir ropas de colores brillantes.

10* – No teñirse el pelo.

11* – Usar al menos dos enaguas.

12* – No usar vestidos que queden a mas de cinco centímetros por encima de los tobillos.

13* – Mantener limpia el aula:

a) Barrer el suelo del aula al menos una vez al día.

b) Fregar el suelo del aula al menos una vez por semana con agua caliente y jabón.

c) Encender el fuego a las siete, de modo que la habitación esté caliente a las ocho cuando lleguen los niños.

d) Limpiar la pizarra una vez al día.

14* – No usar polvos faciales, no maquillarse ni pintarse los labios.

Fuente: ‘La Revista del Consejo Nacional de la Mujer’ Año 4, Nro. 12. marzo 1999. Buenos Aires.

Podés seguirme en Twitter en @internalcomms

Lo recibí por mail, con el siguiente comentario: “Se trata de un folleto de 1953. Hay que volver a los valores”.

Estuve a punto de hacer “delete”; pero por algún motivo me fijé a ver de qué se trataba.

En la lectura, gradual, sin prisa, sentía como aumentaba mi nivel de incredulidad. Hasta que se produjo el quiebre mental, y el tema “dio la vuelta”. Ahí me relajé y disfruté de la pieza.

Después me quedó el interrogante: ¿será real?, ¿se tratará efectivamente de una pieza original? O simplemente alguien está provocando por ahí, simulando una estética añeja.

Googleé un poco y parece que se trata de un material que se repartía en los años 50, en España, entre las mujeres que hacían el Servicio Social en la Sección Femenina. Y que ahora, la TV mexicana lo está utilizando como intro de una novela.

En fin, el nueve. Tienen que leer el punto nueve (9).

Y ver ese dedito levantado.

Hay que discutir este material con toda la familia.

Y después, POR FAVOR, todos LIKE/ME GUSTA en el botoncito de Facebook.

Es necesario refundar nuestra patria con los valores de siempre.

🙂

Podés seguirme en Twitter en @internalcomms

Repasando la sección “Instrucciones para la vida” veo que hace rato no la actualizo. Debe ser porque es material delicado, que oscila en esa frontera imprecisa que separa las “ideas para mejorar la productividad” del new age.

Y que por momentos se pueden confundir con fórmulas mágicas para conquistar la felicidad.

28-04-09

Si bien siempre me queda la duda si es contenido apropiado o no para el blog, también siempre me termino convenciendo de que no le va a hacer mal a nadie. Y hasta por ahí se encuentra una idea decente.

Algunos ejemplos anteriores: Insturcciones para la vida y también Once reglas para la vida (muy originales los títulos).

Ahora que lo pienso, lo que me hace entrar en contradicción, es que me recuerda a los power points melosos que hace un tiempo atestaron las casillas de mail corporativos con animalitos o frases de Gandhi.

Para citar a Gandhi hay que ser ingeniero, biólogo o investigador de Conicet. Si no, da chanta.

Ahora sí, sin entreternerlos más, les dejo una lectura inspiradora para un domingo de primavera, en este lado del mundo:

54 instrucciones para la vida

1) Canta en la ducha

2) Trata a los demás como quisieras que te trataran a ti

3) Observa un amanecer por lo menos una vez al año

4) Deja la tapa del baño abajo

5) Nunca rechaces los pastelillos hechos en casa

6) Busca la excelencia, no la perfección

7) Planta un árbol el día de tu cumpleaños

8) Apréndete tres chistes blancos

9) Cuando alguien te preste su automóvil, regrésalo siempre con el tanque lleno

10) Felicita a tres personas al día

11) Nunca desperdicies la oportunidad de decirle a alguien que lo amas

12) Deja las cosas mejor de como las encontraste

13) Mantenlo simple

14) Concibe grandes pensamientos pero confórmate con pequeños placeres

15) Transfórmate en la persona más positiva y entusiasta que conozcas

16) Pasa el hilo dental por tus dientes

17) Pide un aumento de sueldo cuando sientas que te lo has ganado

18) Sé comprensivo contigo mismo y con los demás

19) Dale una buena propina a la mesera que te sirve el desayuno

20) Di “Gracias” frecuentemente

21) Di “Por Favor” frecuentemente

22) Evita a la gente negativa

23) Compra todo aquello que los niños vendan frente a sus casas

24) Usa zapatos lustrosos

25) Recuerda los cumpleaños de los demás

26) Comprométete a mejorar constantemente

27) Carga cables Pasa-Corriente en la cajuela de tu auto

28) Estrecha la mano de los demás con firmeza

29) Manda muchas tarjetas de San Valentin y fírmalas: “Alguien que piensa que eres fabuloso”

30) Mira a la gente directo a los ojos

31) Sé el primero en decir “Hola”

32) Usa la vajilla buena

33) Regresa las cosas que pides prestadas

34) Haz nuevos amigos, pero cuida a los antiguos

35) Guarda secretos

36) Canta en un coro

37) Planta flores cada primavera

38) Ten un perro

39) Estrecha siempre la mano que te extienden

40) Deja de culpar a otros. Toma responsabilidad por cada área de tu vida

41) Saluda a los niños de los autobuses escolares

42) Está ahí para cuando la gente te necesite

43) Ponle una moneda al parquímetro de alguien cuando el tiempo se le haya terminado

44) No esperes que la vida sea justa

45) Bebe champaña nada más porque sí

46) Vive tu vida como una exclamación, no como una explicación

47) No temas decir: “Cometí un error”

48) No Temas decir “No sé”

49) Halaga hasta los más pequeños logros

50) Cumple siempre tus promesas (sin importar nada)

51) Cásate sólo por amor

52) Busca a los viejos amigos

53) Aprecia tus bendiciones

54) Llama a tu madre

Disclaimer: quienes están suscriptos al mailing diario de InternalComms ya recibieron este mismo material el jueves. Me equivoqué en la calendarización del post. También estuvo unas horas online.

Hay mucho para opinar sobre el tema, pero vamos a limitarlo a la cuestión del bien y del mal: pedir perdón puede ser bueno o ser malo.

Puede ser bueno, cuando las disculpas son sinceras y cuando, de alguna forma, reivindican al perjudicado. Y puede ser malo, cuando en realidad no nos interesa disculparnos, sino lo que vamos a obtener de esa disculpa (nuevas oportunidades, por ejemplo).

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La disculpa no es compensación, es disculpa. Si la disculpa viene acompañada de una compensación, en ese caso, deja de ser disculpa para ser yapa.

Me explico: “como te hice un daño, lo pago (con $ o con lo que fuere) y además me disculpo”. La palabra clave es además. Lo importante no es la disculpa, sino que se repara el error. Eso de caballeros, reparar el error. Pero cuando la disculpa es solo una disculpa, igual es buena, muchas veces sirve, pero no repara. Solo limpia el camino. Y tal vez nos habilite para volver a construir.

Pero el tema es complejo, porque también están las disculpas que en sí mismas son la compensación del hecho. Disculpas entre padres e hijos, entre amigos, reencuentros, etc.

¿Y cómo reconocer este último tipo de disculpas?

Son las que están vinculadas a temas emocionales.

Cuando la disculpa es casi imposible de pedir por una cuestión emocional, o por temor al rechazo, pero igual se pide, esa, en general, suele ser una disculpa reparadora. Porque libera a ambas partes y les permite seguir adelante más livianas.

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– “Te olvidaste de mi cumpleaños”.

Como el tema tiene muchas aristas, y todo el mundo tiene su propia filosofía al respecto, es casi imposible transformalo en una receta. A continuación se pueden leer cuatro pautas para pedir perdón que encontré en el grupo Comunicación de Crisis en Linkedin, y me parecieron interesantes para compartir:

1. Sinceridad. Si uno no es sincero al pedir disculpas, todo lo bueno que representó ese acto para el público, se transformará en un impacto negativo. Phelps reconoció sinceramente su error cuando fue filmado fumando marihuana en una reunión privada y no puso ninguna excusa –me equivoqué y lo reconozco-.

Cuando Lugo se disculpa por su primer hijo, nos enteramos al día siguiente que existían denuncias de otros hijos. Más que resolver la situación, generó un papelón y perdió toda credibilidad.

2.  Rápidez. Si uno demora en disculparse, la disculpa pierde credibilidad y, al mismo tiempo, genera espacio para que otros hablen y, normalmente, no lo harán bien. El error más común en una crisis es demorarse en generar la disculpa del caso. Pensemos en Domino Pizza.

Su presidente lo hizo recién a las 48 horas de conocerse el video y transformarse en “hit” de Youtube. Imaginen todo lo que se dijo al respecto en ese tiempo… En este caso, atentó contra el éxito porque dejó que el tema se instalara profundamente. En el caso de Lugo, generó desconfianza que luego operó fuertemente en contra.

¿Por qué debe esperar una semana para responder? ¿Está preparando sus excusas? El público asume qué cuanto más rápido la persona se disculpa, más sincero es. Por lo tanto, esta regla potencia la sinceridad de la respuesta.

3. Disculpa con compromiso. Disculparse no es suficiente. Siempre debe estar acompañado de un compromiso (de mejorar los procesos que ocasionaron el problema, para el caso de Domino; no cometeré más ese error, para Phelps y Lugo; de hacer todo lo necesario para ayudar a las victimas, para accidentes que ocasionaron heridos, etc.).

La sinceridad es apreciada en una disculpa pero debe sumar responsabilidad futura.

4. Actuar en consecuencia. No es sólo cuestión de palabras y una buena estrategia de crisis. Las disculpas con compromiso genera una obligación de actuar. Y los medios cuidarán que esto suceda. Si no cumple, será nuevamente tapa de los medios. Y bien ganado estará.

Otro post para profundizar al respecto: “Las 5 formas de pedir perdón

Por último, recordá que te podés suscribir al grupo de InternalComms en Linkedin: “Comunicación Interna, Creatividad y Clima Organizacional” para compartir diariamente algunos de los temas que no tengan lugar en el blog.

Foto: Quimicavisual.com

Charles Sykes, conocido por su libro “Dumbing down our Kids“, escribió una serie de reglas orientadas a combatir el narcisismo de los estudiantes a punto de insertarse en el áspero mercado laboral.

Las reglas me parecieron entretenidas, y a persar de que tienen un trasfondo de buena fe, son demasiado crudas, demasiado reales, y el tono de la redacción transmite demasiada disciplina.

El problema, en realidad, no es que la disciplina sea demasiada. Nunca es demasiada. La disciplina es lo mejor que nos puede pasar, sobre todo cuando el vicio de la procrastinación acecha. El problema, decía, es que en ese momento de la vida de una persona, cuando está por ingresar al mercado laboral, también suele estar quemando los últimos cartuchos de rebeldía sin causa. Entonces, por más que los consejos que reciba una persona sean buenos, si no hay una gran dosis de empatía y de amor, todo intento de ayuda es esteril y acentúa la rebeldía insana.

En esta línea, me gusta más el tono del Manual del Trainee.

El momento previo a la inserción laboral es un momento traumático, y en el que los consejos pueden hacer grandes diferencias en la vida de las personas, pero a la vez, en el que las las mismas personas solemos estar menos dispuestas a escuchar.

Paradojas del alma humana.

De cualquier forma, a continuación están las reglas, para que ustedes las evalúen, y piensen si son reales o no, y si son “duras” o no. Yo creo que es cuestión de tono. Que el contenido está bien. Que solo faltó sazonar el texto con empatía para transformarlo en inolvidable.

Luego de las reglas, un gran video que también me gustó mucho, porque describe con claridad esa edad complicada que les comentaba. Y porque ayuda a pensar cómo comunicarse con esa generación.

Sin más, las reglas:

Regla Uno. La vida no es justa. Acostúmbrate a ello.

Regla Dos. Al mundo no le importa tu autoestima.  El mundo solo espera que logres algo, independientemente de que te sientas bien o no contigo mismo.

Regla Tres. No ganarás 5.000 dólares mensuales justo después de haber salido de la universidad, y no serás vicepresidente hasta que con tu esfuerzo te hayas ganado ambos logros.

Regla Cuatro. Si piensas que tu profesor es duro, espera a tener un jefe.  Ese sí que no tendrá vocación de enseñanza ni la paciencia requerida.

Regla Cinco. Dedicarse a voltear hamburguesas no te hace perder dignidad. Tus abuelos lo llamarían “Oportunidad”.

Regla Seis. Si metes la pata no es culpa de tus padres, así que no lloriquees por tus errores; aprende de ellos.

Regla Siete. Antes de que nacieras, tus padres no eran tan aburridos. Empezaron a serlo al pagar tus cuentas, limpiar tu ropa y cuidarte. Así que antes de emprender tu lucha por las selvas vírgenes contaminadas por la generación de tus padres, inicia el camino limpiando las cosas de tu propia vida, empezando por tu habitación.

Regla Ocho. En la escuela puede haberse eliminado la diferencia entre ganadores y perdedores, pero en la vida real no. En las escuelas te dan las oportunidades que necesitas para encontrar la respuesta correcta en tus exámenes y para que tus tareas sean cada vez más fáciles, incluso regalándote algún año “extra”.  En la vida real cada oportunidad te pasa factura.

Regla Nueve. La vida no se divide en semestres. No tendrás vacaciones de verano largas en lugares lejanos, y muy pocos jefes se interesarán en ayudarte a que te encuentres a ti mismo.  Todo esto tendrás que hacerlo en tu tiempo libre, que será muy poco.

Regla Diez. La televisión, el cine y los videojuegos no son la vida diaria. En la vida cotidiana, la gente de verdad tiene que salir del café de la película para irse a trabajar.

Regla Once. Sé amable con los “Empollones”. Existen muchas probabilidades de que termines trabajando para uno de ellos.

Y el video:

Hace algunos años leí el “Manual del Trainee”, que se trata de una pieza creativa que les explica a los jóvenes profesionales de la publicidad cómo conseguir su primer empleo, y una vez que lo consiguen, cómo mantenerlo.

Siempre me pareció una lástima que haya sido dirigido al ámbito publicitario, ya que trae consejos invalorables y universales, en un tono desacartonado y sumamente entretenido.

Es la voz de la experiencia combinada con un fuerte sentido del impacto comunicacional. Y como está hecho en base al sentido común y la experiencia, sirve para cualquier profesión.

Supongo que no se ha difundido en otros ámbitos por contener muchos detalles que solo aplican al mundillo publicitario.

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Como sea, hay dos  consejos que, sin exagerar, me quedaron grabados a fuego desde la primera vez que lo leí (y lo he leído varias veces):

1. Sobre el orden en el que debemos transmitir nuestras ideas.

“Mi sugerencia de cómo armar una carpeta que impresione es la siguiente:

Empezá disponiendo tus anuncios en un orden creciente de calidad.

Primero el medio-pelo y por último el mejor de todos ellos.
1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10.
Después tomá el último (el mejor) y ponelo al abrir la carpeta.
10, 1, 2, 3, 4, 5, 6 ,7, 8, 9.

La carpeta ya está lista: un gran anuncio abriendo y enseguida un crescendo de calidad…”

Esta idea la he implementado hasta el hartazgo, en las más diversas situaciones: primero lo que es MUY bueno, y luego el crescendo de calidad mencionado, hasta cerrar bien arriba. Es una técnica que funciona muy bien.

2. Sobre el sentido de la oportunidad.

“Tené la suerte de ser la persona adecuada en el momento justo y en el lugar indicado. No sé dónde se compra eso, pero conseguilo.”

Este concepto me ha hecho reflexionar sobre qué es el sentido de la oportunidad. Si bien el tema da para el debate, creo apunta a tener la actitud correcta, de coherencia, de esfuerzo, de responsabilidad, al perseguir lo que deseamos. Y recién luego confiar en lo que dicen los malos poetas: que el universo conspire para que lo obtengamos. Pero primero, repito, hay que transpirar en la dirección correcta.

El autor del “Manual del Trainee” se llama Eugênio Mohallem, un creativo publicitario con un talento que supera largamente la media, que ha dirigido equipos creativos que hicieron historia y que ha ganado toda clase de premios alrededor del mundo.

A continuación, se puede leer la pieza completa, que no tiene desperdicio y les llevará unos tres minutos.

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Luego de la historia para saber si sos esclavo del dinero, el material prometido:

(Click sobre la imagen para ver a tamaño completo)

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Y ya que estamos con el tema, aprovecho para recomendar uno de los blogs más populares de economía y finanzas en español: El blog salmón.

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Martín Enrique Fernández

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En este espacio escribo sobre las personas que generan corrientes de pensamiento en algún campo en particular, sobre ideas y herramientas de comunicación interna y sobre el proceso de cambio cultural permanente en el que se encuentran las organizaciones. Las personas. Las ideas. Las organizaciones. En ese orden.

Whycomm S.A.

Presido la consultora especializada en Cultura de HSE, Antropología Corporativa y Comunicación Interna, Whycomm S.A.
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