La primera idea es esa que está a mano, disponible para todo el mundo.
Las ideas originales, en cambio, son las que necesitan tiempo de maduración.
La confusión comienza cuando de buenas a primeras alguien tiene una idea que a todas luces es diferente. No brillante, sino diferente. Y entonces se tiende a pensar que se debe a que la persona “es creativa” y no a que esa creatividad tuvo un proceso de incubación. El momento de la iluminación (cómo técnicamente se llama al momento en el que la idea “aparece”) es igual en todas las ideas: es un único momento, un instante: ahora no hay nada, ahora sí.
Pero la idea, previamente, tuvo distintos procesos de incubación.
En fin, se entiende.
A continuación, les dejo una producción impactante por su simpleza. Le proponen a un grupo de niños que complete una idea insinuada (un reloj) en 10 segundos. Y luego le piden al mismo grupo que complete el dibujo en 10 minutos. Los resultados, se imagnina, son infinitamente superiores.
El video tiene un título casi angustiante: deadline. Durante mucho tiempo fue la historia de mi vida: tratar de convencer a alguien que me diera más tiempo para presentar una idea mejor.
Todavía no puedo entender cómo no se me ocurrió a mí hacer este “experimento”, de resultado cantado. Me odio.
Vía: @pabloalaniz, también conocido como pablitis.com.ar








