Creatividad aplicada

You are currently browsing the archive for the Creatividad aplicada category.

El nuevo comercial de camiones de Volvo tiene como protagonista a la estrella Hollywoodense de películas de artes marciales Jean Claude Van Damme.

La pieza es muy buena, y me hizo acordar a un tecnicismo para construir una campaña: diferenciar la PUC (propuesta única a comunicar) de la idea. La eterna dificultad de definir beneficios y atributos antes de comenzar a producir ideas.

El asunto, en forma simple y resumida, funciona así: a una única “propuesta única a comunicar” pueden corresponderle infinitas ideas (bueno, no sé si infinitas, pero sí muchas, es para remarcar la diferencia entre concepto y ejecución). La PUC es un nivel de abstracción superior, y por eso mismo, más difícil de definir o sintetizar.

En la pieza que van a ver a continuación, está clarísimo todo este asunto de PUC vs. idea; de concepto vs. ejecución.

Conceptualmente (PUC) había que transmitir estabilidad. Y para eso lo llamaron a Van Damme, que logró personificar la estabilidad con su marca registrada (idea).

Me pareció todo un gran acierto.

La década que comienza cuando cumplimos 30 y llega hasta el ritual de los 40 tiene una energía bien diferente a la que va de los 20 a los 30.

A partir de los 30 la energía que manejamos está más concentrada.

Es un poco más sutil.

El corazón está menos arremolinado.

O mejor dicho: se arremolina con más prudencia.

Cambian los miedos.

Y las ilusiones.

Que se mantienen, sí, pero son de otro orden.

Como sea, Josefina Licitra describe la década de los 30 en un texto breve e intenso.

Lo hace a la vez con profundidad y simpleza.

Todos atributos difíciles de combinar.

Por eso la columna me resultó genial.

Va un párrafo:

“La década del treinta es inolvidable –por alguna razón, jamás me sentí tan poderosa como ahora- pero es también dura. Si a los veinte somos médiums –y encarnamos el mandato familiar que pide básicamente dos cosas: que estudiemos y que no nos emborrachemos tanto- a los treinta empezamos a enfrentarnos a las demandas propias y –esto es lo duro- a la obligación de dejar de ser una “promesa” para empezar a transformarnos en aquello que alguna vez quisimos ser.”

Por supuesto les recomiendo leer el artículo completo titulado La década honesta.

Pero acompañado con una reflexión de corrido.

La necesidad de ser distintos por momentos se manifiesta de forma tan intensa, supongo, porque tiene que ver con el contraste.

Me explico: no es tan deseada la búsqueda de la diferencia -el deseo de ser diferentes, reconocidos- como el anhelo de encontrarnos con eso que la filosofía ha definido como “nuestro propio ser”.

Si supiéramos quienes somos, no buscaríamos ser distintos.

Pero para saber quienes somos, el esfuerzo es demasiado grande, y el camino no es claro, no tiene reglas precisas.

Todo demasiado angustiante.

Ser distinto está más a mano: no hace falta saber quién soy, alcanza con ser como nadie más.

Y lleva menos esfuerzo.

Entonces, de vuelta al principio: como no sabemos bien quiénes somos, empezamos por desear la diferencia, que es más simple.

Es bien adolescente el asunto.

Y se termina con la vejez, o con el cinismo.

O, por el motivo que sea, cuando se acaban las fantasías.

Y sobre la ventanita torcida, la distinta, qué opinan: ¿VOT Sí o VOT No?

Vía

Tres pisos, y una vista hermosa.

Otro post meloso.

Niños pequeños probando diversos alimentos por primera vez.

Geniales caras.

Vía

Me pareció una acción entretenida, pero sobre todo, a tono con la época.

Las consumidores ya están (estamos) acostumbrados a lo inmediato.

Cómo la publicidad no va a estar a tono, aunque sea en vía púbica.

En este caso la campaña es redonda porque el producto es photoshop, pero es un recurso que se podría aplicar a cualquier cosa.

Hace un tiempo, con mi querido amigo Manuel Tessi tuvimos una gran idea.

Bah, yo tuve la idea, y a él le gustó.

(Mentira, no sé de quién fue la idea, pero el asunto es que la idea está ahí.)

Se trata de hacer justicia ante los exabruptos de narcisismo, sacándolos de contexto.

O mejor: exagerando el contexto.

Porque, a decir verdad, nos pasa a todos: nada nos gusta más que hablar de nosotros mismos y nuestros logros.

Solo que algunos nos controlamos más que otros.

Les presento a “Pinky y Cerebro contra los Yoístas“.

Yo soy Cerebro, está claro.

Si capturan algún yoísta en acción, pueden enviar la noticia y será subida con el crédito correspondiente.

Todos, pero absolutamente todos-todos, sabemos que un deadline determina que un trabajo se termine o no.

Sin deadline, no hay trabajo terminado, aunque la tarea necesite cinco minutos.

Siempre hay algo antes para hacer.

Es ley: mientras más blanda es la tarea, más laxa la planificación.

Cuando la calidad de algo mejora con el tiempo dedicado (por ejemplo, esto que no ocurre con un cálculo matemático: dos más dos siempre va a ser cuatro, así se resuelva en un día o en un año. Lo básico del ejemplo ayuda a graficar el punto) el final se estira indefinidamente.

A menos que haya un deadline claro.

Con los procesos creativos o de producción intelectual la fecha de entrega en función de una planificación es un tema recurrente en los consejos de productividad, del que han opinado desde Tom Peters (creo) a Borges (seguro), cuando dijo que si fuera por él nunca publicaría sino que siempre seguiría corrigiendo.

Salvando las distancias en el entregable final, es lo mismo que le ocurre a quienes deben entregar procesos -repito- creativos o intelectuales de diversa índole.

¿Cuando se finalizan las tareas? Cuando el deadline está claro. Y se sabe que se va a cumplir.

Ejemplos:

Nadie trabaja seriamente en el diseño de un evento a menos que sepa que tiene fecha cierta.

Los estudiantes no preparan una materia hasta que no se ven apremiados.

Las duplas creativas no presentan sus ideas hasta que no se ven en la obligación de hacerlo.

¿Por qué?

Por alguna de las siguientes dos cuestiones:

1. Porque se produce el fenómeno de procrastinación: postergamos lo que debemos hacer por cuestiones que son más gratificantes. Este comportamiento tiene una gran dosis de infantilismo. Es la fantasía de que siempre “hay tiempo”, como si el tiempo fuese un recurso renovable.

2. Por saturación. Hay tanto para hacer que solo pienso en lo urgente y me ocupo de algo cuando realmente es necesario.

Cada cual sabe dónde le aprieta al zapato.

Mientras les dejo una ilustración que me resultó divertida e ilustra el asunto.

Vía: @goldenmax

16 presentaciones para “inspirar tu creatividad”.

Típica promesa de redacción gringa, que todos sabemos que no se va a cumplir.

O no de la forma que sugiere la promesa.

Porque no nos van a inspirar para nada; es más, después de verlas, solo vamos a pensar que nunca jamás una presentación nos va a quedar así.

Ojo, igual esta vez “inspiraron mi creatividad” para escribir este post.

Algo es algo.

Vean, hay varias que están muy bien.

Me gustó el concepto general del blog HadOneJob.com, que vendría a ser como un reto y un reproche a la vez: “tenías un solo trabajo, una única cosa que hacer, e igual la hiciste mal”. Me pareció muy simpático.

Miren un ejemplo debajo, y luego vayan a ver los casos más curiosos al sitio que los recopila.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

« Older entries

SUSCRIPCION:

Si querés recibir los artículos diarios en tu bandeja de entrada, completá tu e-mail:

Enter your email address:

Delivered by FeedBurner

Martín Enrique Fernández

MAF
En este espacio escribo sobre las personas que generan corrientes de pensamiento en algún campo en particular, sobre ideas y herramientas de comunicación interna y sobre el proceso de cambio cultural permanente en el que se encuentran las organizaciones. Las personas. Las ideas. Las organizaciones. En ese orden.

Whycomm S.A.

Presido la consultora especializada en Cultura de HSE, Antropología Corporativa y Comunicación Interna, Whycomm S.A.
whycomm

InternalComms en Facebook

Google Friend Connect


e421891ddd88fe3b4208739fa3b252f9[[[[[[[[[[[[[[[[[