Comunicación Interna 2.0

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Como no podía ser de otra manera, lo que pasa en las organizaciones, pasa en Dilbert.

Hoy, un retrato genial de esos dobles vínculos que enloquecen a las personas en el trabajo.

Vía @elenapaoloni

Uno de los problemas que plantea Twitter es la disgregación continua de la atención.

Al dejar de hacer lo que estamos haciendo para ponernos a twittearlo, fraccionamos la realidad, la entrecortamos, le restamos fluidez.

El orden secuencial que propone es el siguiente: Hacemos. Twitteamos. Seguimos haciendo.

Más gráfico: estoy viendo un partido de fútbol, dejo de verlo unos instantes para twittearlo, y una vez que envié el mensaje, vuelvo a ver el partido de fútbol. Dentro de todo, el ejemplo es benigno, ya que mirando TV seguimos siendo espectadores pasivos.

¿Vivir o Twittear la vida?

Las dos cosas no se pueden hacer al mismo tiempo.

Si el alunizaje ocurriera hoy…

“En la luna… LOL”

Twitter pide que dejemos de concentrar nuestra atención en algo, para concentrarnos en la comunicación de ese algo. Dejamos de pensar en los acontecimientos para pensar en la exhibición de los mismos. Dejamos de disfrutar el hecho en sí, para pasar a disfrutar el hecho de que otros sepan lo que estamos viviendo.

Y por otro lado, entra en juego un fuerte componente emocional de autovaloración. “¿Qué pasa si no comparto algo que estoy haciendo? ¿Nadie se va a enterara que estuve acá?” En la lógica del Twittero más activo, no compartir algo importante es como no haberlo hecho. Si se va de viaje a Nueva York, un twittero de ley no piensa en dejar de twittear hasta su vuelta, no, al contrario, “twitteo más que nunca. Que se sepa que acá estoy”. Y a eso se le dice compartir, supongo, porque exhibir queda feo.

En estos casos Twitter es un medio para reforzar positivamente nuestra autoestima, lo usamos para mostrarles a los demás, a ese impreciso colectivo virtual que denominamos amigos, que nosotros también somos importantes.

Para una futura generación esta va a ser una situación nativa y no incorporada, una práctica social con la que se criaron. Y entonces vivirán este proceso de exposición de otra forma, más natural, porque para ellos va a ser efectivamente natural.

Pero para una gran parte de los twitteros de hoy (en la que me incluyo), Twitter tiene que ver con información que se comparte (no en todas las situaciones pero sí en muchas) por una cuestión de autoestima.

Un ejemplo claro fue el último mundial en Sudáfrica. Quienes estuvieron allá, no dejaban de compartir fotos en Twitter que capturaban con el teléfono móvil. Pero ninguna de esas fotos, o un porcentaje mínimo, era interesante. En el subtexto todas decían lo mismo: “no se olviden que estoy en Sudáfrica, y ustedes no, eso quiere decir que soy importante. Quiéranme por eso.” Hace 10 años nomás, esta dinámica de visitar un lugar y compartir una foto online, era ciencia ficción.

Pero además, si yo no me exhibo, y uno de mis amigos sí lo hace, en esa comparación de status quedamos por dabajo. Y entonces, si no me fui a Nueva York o a Sudáfrica, me tengo que ir a comer un bife de chorizo con papas fritas a la mejor parrilla de Buenos Aires para paliar la angustia de sentirme inferior, y ya que estoy sacarle una foto al bife, y compartirla, y escribir “comiendo un bife de chorizo“, cuya traducción interna sería: “vieron, yo también soy importante, yo como bife de chorizo, ¿a ver qué están comiendo ustedes?”.

Si bien es una caricatura de la situación, y las cosas nunca son tan lineales, creo que ese es el proceso que ocurre emocionalmente.

Como toda comunicación que involucra cuestiones de los seres humanos, los mensajes son muchos, ambiguos y reflejan un mundo interno desconocido incluso para las propias personas.

Este es uno de los motivos por los cuales las redes sociales no llegan a las organizaciones para su comunicación interna. La autoestima de las personas en el trabajo, no crece necesariamente mostrándose importante; es más, el lucimiento innecesario despierta envidias y muchas veces perjudica la propia carrera.

Para tener perfil alto en el trabajo, hay que tener un talento especial. O desarrollar poder real. Exhibirse puede traer problemas, porque a nadie le gusta que le digan “yo soy más importante que vos, ¿no ves que estoy en Sudáfrica?

Podés segurime en Twitter en @internalcomms

“SharePoint is possibly the worst thing to ever happen to corporate intranet sets.”

Hoy por hoy, el nuevo CMS dominante es WordPress.

Si alguien tiene que desarrollar una Intranet, WordPress.

Si hay que hacer ajustes a la Intranet existente, no los hagan, migren todo a WordPress.

WP tiene una comunidad de personas alrededor del mundo desarrollando y compartiendo plugins para hacernos la vida más facil.

Es gratuito, aunque luego haya que customizarlo.

Si no los convencí de usar WP por lo menos no usen SharePoint.

A continuación, se puede leer (inglés) un foro que en 20 horas ya tenía casi 50 usuarios fastidiosos con la herramienta.

A los problemas ya habituales que YouTube traía al departamento de sistemas, por lo que se bloqueba y punto, ahora se suma Facebook.  Pero como el libro-cara involucra emocionalmente a las personas mucho más que la plataforma de videos, el asunto genera un mayor nivel de malestar: cuando se bloquea FB, las personas se quejan.
Debajo pueden ver una viñeta que captó el asunto.

Veremos cómo sigue la historia. En el largo plazo, las Redes Sociales van a ganar la batalla corporativa. El recambio generacional está en marcha. Mientras, Facebook, YouTube, Twitter y demás, esperan de las puertas de las organizaciones, para afuera.

- Nuestro paquete de Beneficios es que no bloqueamos Facebook.

Si bien el post no va a abordar cuestiones más técnicas de las publicaciones internas, sí hay un video para asomarse al futuro.

Según las tendencias iniciadas con el kindle de Amazon, el futuro de la lectura electrónica será con dispositivos que exploten la posibilidad de compartir contenidos en las redes sociales, un gran diseño y genial usabilidad y, sobre todo, el adiós a la impresión.

Tal vez el futuro masivo de la lectura no sea en un modelo de TabletPC, pero seguro no será impreso.

No dejen de ver el siguiente video con un ejemplar de Sports Illustrated:

Se puede leer más sobre el dispositivo en Techcrunch

Un escalera muy gráfica muestra el camino al cielo o al infierno de las marcas, según el genial David Armano.

Pero además, el gráfico permite una mirada organizacional.

Se podría reemplazar perfectamente la palabra “Brand” por “Organization” y no perdería sentido. Esto es porque los mismos atributos que ahora se buscan en los consumidores, desde hace un tiempo largo se trabajan pensando en los públicos internos.

Fíjense que en el camino al cielo, el atributo más valioso es la “Lealtad”. Y por el contrario, en dirección al infierno, el último peldaño está reservado para la “Deslealtad”.

¿Qué podría significar esto?

Entre otras cosas, que la tan mentada unificación estratégica entre la comunicación interna y externa, a fuerza de tecnologías sociales, se va haciendo realidad.

Así, la valoración sobre los destinatarios de los mensajes comienza a unificarse (¿primero comunicar a nuestra gente o a nuestros clientes?, viejo dilema)

De alguna manera tanto empleados como consumidores -tal vez porque no quede otro camino- primero comienzan a ser personas.

elcieloyelinfierno

Vía: Flickr

En el blog de Benito Castro encuentro dos gráficos que imaginan cómo fluiría la comunicación en “una organización en la que se cuenta con una serie de herramientas participativas tipo blogs, wikis, redes que la gente va a poder utilizar de forma libre“.

La primera imagen, que podríamos decir es la situación actual de la media de las corporaciones, sin Comunicación Interna 2.0:

paso_1_pre_penetracin

.

La segunda, ya con herramientas 2.0 internas:

paso_2_post_penetracin

Me resulta interesante el planteo. Grafica los nuevos vínculos que se generarían, y por ende, los nuevos conflictos que surgirían de estas nuevas formas de visibilidad interna que tendrían los individuos, acorde a la comunicación que generasen.

Imagino a un CEO detectando con mayor claridad, en forma casi natural digamos, a los individuos o o equipos exactos que generan las mejores ideas, tarea muy dura en empresas que superan los 300 empleados.

Es cuestión de tiempo para que las tecnologías colaborativas encuentren su punto justo en las organizaciones.

Se puede leer una explicación completa de las imágenes en el link original.

Uno de los motivos por los que sigo antentamente el blog de Sebastián Paschmann, Gerente de Comunicación Institucional de Officenet Staples, es que además de hablar seguido de comunicación interna 2.0 es responsable de implementar las herramientas.

O sea, muchas de sus opiniones están “levantadas” de la gestión. Y ese es mi contenido favorito.

No tengo dudas de que el caso Officenet Staples está a la vanguardia absoluta en el tema.

Si bien no cuento con un dato estadístico que avale esta opinión (más que mi propio acercamiento al mercado de las comunicaciones internas, totalmente sesgado, es cierto, pero de primera mano y durante muchos años) creo que el enfoque de alguna forma integrador de las comunicaciones internas con las externas que propone Officenet Staples adelanta una década.

Hace unos días la Universidad Austral organizó un Workshop sobre Tendencias 2010 de Comunicación en las Organizaciones.

El panel de Comunicación Interna contó justamente con la presencia de Sebastián Paschmann y Santiago Eidis, Subgerente General de RRHH del Banco Central. A continuación, les dejo dos entrevistas publicadas en el canal de YouTube de la Universidad:

SEBASTIÁN PASCHMANN

SANTIAGO EIDIS

La pregunta del título fue planteada por un miembro del grupo de InternalComms en LinkedIn.

Estas discusiones que comienzan por la herramienta -en este caso la Intranet- siempre terminan en aspectos culturales. De lo hard a lo soft, una y otra vez.

Lo soft es más difícil de abordar corporativamente, simplemente, porque es más difícil de medir. Y porque la comunicación no es una ciencia exacta.

Así y todo debo confesar que me agrada ver hacia dónde evolucionan los razonamientos sobre el tema 2.0. “Las organizaciones tienen que aprender”, se podría resumir. Ya no se discute el futuro, ahora hay que ver cómo llegamos. Es como si recién se hubiera pasado la mitad del camino: ya no se puede volver atrás, pero todavía falta mucho.

Los empleados no están haciendo el aprendizaje sobre las nuevas tecnologías sociales en sus trabajos, sino que aprenden afuera, en forma artesanal, intuitiva, en base al ensayo y error, usando Facebook, Twitter, leyendo blogs como este :-) etc.

Y luego ese conocimiento, en forma lenta y gradual, se va filtra hacia el interior de las organizaciones; hasta que un día será imprescindible, y voilá, estará entre nosotros. Como pasó con el mail.

Un problema que tal vez haya que enfrentar, intuyo, es que las personas habrán incorporado los vicios iniciales del mal uso. Asociarán las herramientas a esparcimiento y no a trabajo. Pero bueno, esa será otra batalla. Como la que hoy se libra contra el chat.

Si hacemos foco en el presente, las herramientas Open Source ya están disponibles. Solo falta voluntad política-corporativa para su implementación. Pero repito: es un gran avance que cada vez se encuentren más y mejores argumentos para instalar lo 2.0 en el interior de las empresas.

La discusión en el grupo, permítanme insistir, es muy intersante. Tiene varios comentarios semi extensos y complementarios. Es un placer leerla porque al opinar se nota el ejercicio de profundización (por eso me animo al autobombo descarado).

A modo de zanahoria final, dejo un fragmento del último post de David Armano, uno de los gurúes más serios y respetados del mundillo 2.0, con un artículo genial por su simpleza:

Re-designing Your Business Culture

cultura_organizacional.jpg

“When thinking of any Social Business Design problem, it’s important to realize that there are three areas which will define all of the challenges which will need to be resolves in order to move any business toward a more open, collaborative model which benefits all constituents (employees, customers, partners).

These areas are: People /Process /Technology…”

Para ver el link que lleva al texto completo, pueden ir al grupo de InternalComms en LinkedIn. ¿Ya les conté que hay uno? :-)

Cada día queda más claro que la explosión de las redes sociales modificó para siempre la comunicación entre las personas. Sin embargo esa explosión no alcanza el interior de las empresas, sino que se insinúa tímidamente.

La frase “Los empleados ya son 2.0, pero las organizaciones no” resume el asunto.

El siguiente gráfico, que no está pensado para explicar la comunicación interna, me pareció muy ilustrativo para contar lo que pasa en el mundo organizacional (corporativo): mientras más efímero e informal es el contacto, más se desalienta hacia el interior de las empresas, hasta el punto que Twitter es total y absolutamente ignorado.

Click sobre la imagen para ver a mayor tamaño. 

comunicacion_interna.jpg

¿Por qué motivo? Desde mi óptica: porque es más dificil de controlar. Otro cantar es la comunicación con los consumidores, ahí no queda más remedio. Lo que no hagamos nosotros, lo hará la competencia. Pero puertas adentro, ¿para qué arriesgar?

Todo está por verse. Mientras, aguardaremos para saber cómo avanza la web 2.0 en la vida organizacional.

Vía: el hermano menor de InternalComms.

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