Más allá de la curiosidad, que a simple vista es simpática, me detuve a pensar: ¿por qué motivo se utilizará tanto la fórmula chico-chica? ¿Qué encerrará comunicacionalmente para que se repita una y otra vez?
Porque eso no es ingenuo, o casual, o una burda copia debido a la falta de ideas. No, ahí hay una fórmula. Y por eso miraba y miraba, y no podía darme cuenta cuál era.
Si bien no estoy seguro, encontré un patrón (que en realidad más que patrón es un condimento): magia, se trata de magia. La fórmula promete romance, chispas, cosquillas en la panza, mariposas, seducción, química.
Es ancestral nomás: el hombre busca a quien amar y la mujer desea ser amada.
Nada nuevo bajo el sol.





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