June 2018

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| Un perfil, tres ideas |

El mundo está lleno de gente interesante.

Y el problema con la gente interesante es que a veces es difícil de encontrar, porque para entender y diferenciar las buenas ideas de las ideas intrascendentes (para darnos cuenta si alguien es interesante o no), necesitamos tiempo. Mucho tiempo.

Pero cada tanto ocurre el milagro.

Y descubrimos a alguien nuevo, original, fuera de nuestros circuitos habituales de pensamiento, fuera de rango, que excede las ideas conocidas sobre un campo determinado.

¡Ah, qué sensación de locos!

El placer de descubrir una idea nueva es uno de los placeres más gratificantes.

Descubrir nos mantiene vivos, nos enciende, nos renueva. Las epifanías intelectuales son sensaciones exquisitas.

Y no porque las emocionales no lo sean -de hecho también lo son-, solo que descubrir algo de nuestro mundo emocional trae costos asociados que nos obliga a cambiar. En parte, por eso las personas vivimos en la (para mi gusto) poco valorada Zona de Confort: qué nadie nos moleste, estamos bien con las ideas que ya tenemos, con nuestra forma de percibir el mundo, y además no tenemos tiempo ni energía para emprender procesos de cambio personal que, ante todo, implica revisar nuestras creencias.

En cambio, descubrir ideas no nos obliga a nada.

Descubrir ideas es un proceso hermoso, pleno y, sobre todo, sin riesgos.

Incorporar perspectivas más amplias, visiones complementarias, expandir el universo conceptual con el que elaboramos la experiencia cotidiana, es expandir esa zona de confort sin salir de ella: seguimos estando cómodos, pero en un espacio más grande.

Así las cosas, y en esta dirección, quiero presentarles un descubrimiento genial: Yago de Marta, un especialista en persuasión, que trabaja principalmente con políticos y líderes corporativos para ayudarlos en sus habilidades narrativas.

Disclaimer sobre el estilo de Yago

Yago habla con el desparpajo que le da saber que no tiene que convencer a nadie y con la seguridad indispensable para defender ideas de avanzada. Yago de Marta no pide permiso: sus razonamientos están tan bien construidos que se imponen solos. Su estilo está en ese límite delicado e impreciso entre la claridad y el avasallamiento (y debo confesar que es uno de los estilos que más disfruto como espectador).

Pero además de ser un especialista en persuasión, es un speaker para speakers. Si tu trabajo tiene algo que ver con hablar en público, esta conferencia que brindó en Casa América es ideal. Un speaker para speakers es -vale aclararlo-, a la vez, un speakers para todos. Porque todos tenemos que hablar en público más temprano que tarde: si en este mundo híper conectado y con organizaciones multidimensionales, todavía eso no ocurrió en tu trabajo, la oportunidad está al caer o, lo que también es probable, ya cayó y no la percibiste. Nunca hay que subestimar el poder de la negación. 🙂

El problema del tiempo y desajuste en el formato

El material es una perla, pero tiene una dificultad: es extenso. Y ya sabemos cómo funciona la cuestión del tiempo. Lo que no está encapsulado, lo que no es esporádico, lo que no se puede consumir en un golpe de vista tiene poca repercusión en internet, y por lo tanto, permanece oculto. Profundizar los conceptos, decantar ideas, dejar que maduren, parece ser tarea de otra época y, sobre todo, de otro formato. Creo que ese es el motivo principal por el que esta conferencia no es viral, ya que tiene fragmentos conceptuales brillantes.

Si bien Mr. De Marta presenta los conceptos gradualmente y nos va llevando hacia dónde quiere con un storytelling impecable, el formato no está preparado para web. Se trata de una conferencia presencial, pero que vamos a ver en video. Un material diseñado para vibrar percibiendo el vivo del escenario -para un público en presencia- y no para ser vista online.

No es el formato TED, que cambió para siempre la dinámica para apreciar las presentaciones online, que encontró un punto medio y negoció con nuestra atención. TED fue una gran ayuda en ese sentido.

Esta conferencia tiene otra dinámica, la dinámica de lo presencial, pero en formato web (me repito porque no es un detalle menor, y temo que los aleje).

En síntesis, como no es un material preparado para ver online, justamente por eso, hay que preparase. Van a ver un conferencista que está conectado con su audiencia, desplegando la energía que se despliega en una conferencia de más de un hora, pero lo van a ver través de una pantalla. Dicho esto, lo recomiendo enfáticamente y por eso, a continuación, les preparé una serie de fragmentos, ordenados por temas, para quienes no quieran mirar la hora y media que dura la conferencia completa.

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Primera idea: “La emoción es solo una forma más de comunicarse.”

A lo largo de todo del desarrollo, Yago de Marta derriba mitos. Uno atrás de otro. Es una hermosa charla en ese sentido.

Por ejemplo.

Todos conocemos una semi-verdad instalada a fuerza de repetición que explica que lo más importante de la comunicación es la emoción. Lo deben haber escuchado por ahí: “no importa lo que digas, importa lo que hiciste sentir a la audiencia”. Bullshit.

Yago lo deja claro: “La emoción es un sistema más (…) Han creado una contradicción en nuestra cabeza entre la comunicación emocional y la racional”. Hermoso concepto, hermosa forma de plantearlo, hermosa forma de desmitificar. Y sigue: “Hay una sola división que nos interesa: lo que decimos exige pensar o no exige pensar”. Y finalmente remata con una de las claves centrales de la persuasión, simple y vital: “hablen lo suficientemente claro como para que los puedan seguir. Nuestro cerebro es perezoso, se aburre, se cansa. No quiere pensar durante mucho tiempo (…) Solo lo suficiente para sentirse inteligente”. Vean:

(Al dar play el video comienza en minuto 16´25″ y el concepto se desarrolla hasta el minuto 20´02″)

Este concepto se complementa con otro igual de interesante: “El mayor error que puedo cometer como comunicador es pensar que tenemos un público perfecto al que le encanta el procesamiento de información. Lo que tengo que hacer es que el que me escucha me siga paso a paso”. 

(Al dar play el video comienza en minuto 23´28″ y el concepto se desarrolla hasta el minuto 25´04″)

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Segunda idea: “Háganlo simple, nuestro cerebro no es un Tetris.”

Esta segunda idea gira en torno a un concepto muy en boga en la última década: “El poder de lo simple”

El concepto no es novedoso pero Yago tampoco usa este abordaje, sino que utiliza una analogía original: el Tetris como elemento para describir el proceso de atención. Grafica con absoluta claridad cómo nuestros cerebros “se desconectan y se van”.

La idea de lo simple es una idea central en todo su abordaje. O más preciso: la simpleza como eje de la estructura narrativa. No dice “sean simples”, dice “háganlo simple”. Como si fuera fácil. No podemos pasar por alto que en eso de hacerlo simple se esconde uno de los secretos de la comunicación.

Cuando no se domina el contenido, no se puede comunicar simple. En alcanzar maestría sobre contenido -en eso y no en otra cosa- es en lo que hay que trabajar. Solo después de dominar un contenido se lo puede comunicar simple, aunque no es garantía. Pero sin dominio, no hay simpleza. Esto corre por mi cuenta. No le echemos la culpa a Yago. Y sigámoslo atentamente los próximos siete minutos a partir de acá:

Al dar play el video comienza en minuto 25´15″ y el concepto se desarrolla hasta el minuto 32´13″

La novedosa analogía del Tetris se conecta con la cuestión temporal, redondeando un combo perfecto: “No tienen que pensar ahora, tienen que pensar cuando se vayan a su casa. Ahí es cuando lo tengo atrapado”. Son dos minutos absolutamente imprescindibles:

Al dar play el video comienza en minuto 35´10″ y el concepto se desarrolla hasta el minuto 37´47″

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Tercera idea: “¿Qué pasa cuando alguien intenta convencernos de algo? Creamos barreras.”

El lector interesado en el noble arte de escribir habrá notado que el título de la columna de hoy rompe ciertos protocolos de empatía. No es ideal que alguien me diga lo que me va a pasar. Más cerca de lo ideal es plantear una pegunta que promete ser respondida, y no una afirmación sin demasiados fundamentos. Entonces: en vez de “Yago de Marta, el hombre que te va a convencer aunque no quieras”, por ejemplo, decir “Yago de Marta, cómo convencer a tu público en tres ideas”. La promesa de que Yago es el hombre que te va a convencer genera cierto rechazo, es antipática.

Ese mismo lector, avezado en temas de Management, puede revolear los ojos con descreimiento, y afirmar convencido de que a él nadie lo va a convencer de nada.

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Lector avezado:

– A mí nadie me convence de nada, ¿de qué me van a convencer? ¿Eh? Nono, no creo que puedan convencerme de nada.

Una de las bondades de la conferencia es que no tiene trucos. Simplemente, a Yago de Marta no le interesa convencernos de nada. Es una suerte de alquimista, que sabe aplicar su fórmula, y entonces nos convence. Tanto es así, que hasta explica cuál es el secreto para convencernos, mientras nos convence.

Yago de Marta come los confites que vende: persuade cuando habla de persuasión. Posee un don que no es un don sino que se construye día a día, pero desde afuera se ve como un don, y que además lo despliega sin esfuerzo: el don de la consistencia. La conferencia en general es una guía para construir, defender e instalar ideas. Y la palabra mágica que usa Yago es “infectar”.

“¿Qué pasa cuando alguien intenta convencernos de algo?”, pregunta Yago.  “Creamos barreras”, eso pasa, ni más ni menos, cuando alguien nos quiere convencer de algo, simplemente, creamos barreras.

Tengo que decir que siempre lo supe, que esa idea siempre estuvo ahí, es más, todos la intuíamos, la experimentábamos, pero ahora vino Yago a ponerla en palabras. Nos defendemos. No nos gusta que nos convenzan, nos gusta creer que pensamos solos. Y más en este tiempo, en el que los modelos de liderazgo se están transformando, y las redes sociales ya hicieron su gran aporte histórico en democratizar el pensamiento.

El concepto de infección es demencialmente interesante. Es una locura de lo efectivo. Pero no los quiero convencer 🙂 , vean. Está tan pero tan bien aplicada la idea que no puedo expresarlo en palabras, tienen que oírlo:

Al dar play el video comienza en minuto 39´00″ y el concepto se desarrolla hasta el minuto 44´03″

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Una recomendación final

Este material vale la pena estudiarlo.

No basta con leerlo, no basta con mirarlo, hay que estudiarlo.

Hay que escuchar la conferencia entera para percibir su poder transformador. Y mirarla fragmentada para incorporar los conceptos centrales. Esforzarse en incorporarlos.

Yago hace visible lo invisible, entregando ideas de gran valor, de esas que marcan la diferencia entre un comunicador ordinario y uno extraordinario.

¿Quieren incorporar una habilidad nueva, que los haga mejores comunicadores? ¿Quieren entender el misterio de la persuasión? ¿Quieren poder explicárselo a otros? Este es un material para avanzar en esa dirección. Gratis. En video. Fragmentado (cortesía de la casa). No sean vagos y estudien, tengan la edad que tengan.

De todas formas sé que van a ser pocos los que vean toda la conferencia, porque es larga, porque, como les decía antes, el formato no ayuda y demás etcéteras. Solo insisto porque perdemos tiempo en cualquier cosa… ¿cómo no vamos a invertir una hora y media de valor puro en expandir nuestra Zona de Confort?

Ya cumplí con mi parte en avisarles.

Qué gusto pasar de nuevo por acá.

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Más información sobre Yago de Marta: Twitter: @YagodeMarta | Instagram: YagodeMarta| Site: yagodemarta.com

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