March 2013

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En el interesantísimo blog “Una antropóloga en la luna” encontré varias historias Sufi. En este caso, tienen como protagonista a Nasreddin (o Nasrudín) que por lo que leo “es un personaje mítico de la tradición popular Sufí, cuyas historias sirven para ilustrar o introducir las enseñanzas sufíes. Se supone que vivió en la Península Anatolia en una época indeterminada entre los siglos XIII y XV (…) Sus aventuras y anécdotas se cuentan en multitud de lenguas distintas”.

Para quienes nunca leyeron este tipo de historias, les cuento que son muy entretenidas. Tienen una estructura especial, que podría confundirse con humor, pero en realidad desafían el pensamiento lineal (y occidental diría).

Les copypasteo una y si les gusta, pueden ir al post original.

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LA HISTORIA

Al mulá Nasrudín le concedieron una entrevista en una compañía naviera:

El director le dijo:

– Nasrudín, es un trabajo peligroso. Algunas veces el mar se embravece. Si estás en medio de una gran tormenta, ¿qué harías con tu barco?

– Ningún problema. Simplemente bajaría el mecanismo de defensa que tienen todos los barcos, pesas, enormes lastres que mantienen el barco estable incluso en medio de una gran tormenta.

– ¿Y si viene otra gran tormenta…?

– Ningún problema. Volveré a bajar otro gran lastre.

– Y si viene una tercera tormenta, ¿qué harías?

– Ningún problema… más lastre.

El director no sabía qué hacer con aquel hombre. Le preguntó:

– ¿De dónde sacas todo ese lastre?

– ¿Y de dónde saca usted todas esas tormentas?

Hoy es una pavada, deberían resolverlo en el primer golpe de vista.

¿Yyyyyyy? ¿Ya encontraron? ¿Dónde?

Foto 1

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Foto 2

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Foto 3

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Foto 4

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Foto 5

Comments off hasta mañana. Buen lunes y buena semana.

El Videopodio de hoy es muy entretenido.

Como bien dice el título se trata de tres historias de amor. Vale aclarar que el foco de la selección estuvo puesto en que fueran buenas historias. Que además estuvieran cruzadas por la misma temática fue una casualidad. O sea, el amor fue una casualidad, frase que bien podría ser el título de una novela o de un sobrecito de azúcar (o de ambos, ustedes vieron que el papel soporta todo).

Por último, antes de que se sumerjan en las historias, no quiero dejar pasar la oportunidad de remarcar que lo que para ustedes es natural (venir, ver el Vidopodio, decir “seh, están bien los videos” o “mmmm, podrían haber sido mejores”), a mí me llevó meses de selección, hasta finalmente encontrar tres historias que valieran la pena como para transformarse en el Videopodio. Les aviso porque no vaya a ser cosa que se pase por alto el esfuerzo. Si no me lo reconozco yo no me lo reconoce nadie.

Finalizado formalmente este justo y sentido autoreconocimiento, avancemos.

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BRONCE: LUMINARIS

En cuanto comencé a ver este primer corto tuve una intuición inmediata: no. Sin embargo, como venía bien recomendado resistí esa primera impresión y seguí adelante. Y me salió bien. Creo que lo que más me impactó del material fue el giro creativo de la historia. Bah, la idea en general me pareció realmente original. Me gustó mucho-mucho-mucho. Menos mal que no le hice caso a mi intuición.

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PLATA: VOICE OVER

No se si me gustó tanto-tanto, pero me mantuvo en tensión. Por momentos tiene un tono emocional de comercial de desodorante que me irrita, pero bueno, criticar es fácil; la pieza es muy buena.

VOICE OVER from Kamel Films on Vimeo.

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ORO: VEJADO EN EL TIEMPO

Como decía en el blog en el que lo encontré, “es una mezcla de El día de la Marmota y Memento, pero con otra buena vuelta de tuerca”. Tal cual.

Hasta el próximo sábado.

Los chirimbolos seleccionados para hoy van de lo sutil a lo grotesco. O mejor comencemos al revés, primero por lo grotesco, así tengo oportunidad de salvar mi imagen con lo sutil.

1. Lo grotesco.

La camisa con franela para limpiar cosas. Tenés que ser medio vikingo para que esto te guste, lo admito. Es mi caso. Si bien acá sugiere que es para limpiar la pantalla del teléfono o los lentes, creo que lo que de verdad necesita el mundo es la camisa servilleta. Eso será un avance cuántico.

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2. Lo sutil.

Avezados evaluadores de la innovación, los lectores de InternalComms deben conocer el experimento del elefante al que ataron a un pequeño poste con una cadena cuando nació, y como el elefante también era pequeño, al hacer fuerza no podía alejarse del poste más que el largo de la cadena.

Pero con los años, el elefante creció hasta ser un elefante adulto, por supuesto, con la fuerza de un elefante adulto. Y sin embargo, lo seguían atando al mismo poste que no le llegaba ni al tobillo, pero al ver la misma cadena y el mismo poste, pensaba que igual no iba a poder zafarse.

Bueno me pasó mismo.

Miren este exquisito botón de camisa para fijar el cable del auricular. No es que me haya parecido especialmente útil, pero sí especialmente ingenioso. La innovación no respeta fronteras; los que vivimos encerrados por nuestras propias ideas somos nosotros. Vemos botones como botones. Qué genial que el botón capte la esencia de época, en la que nos cuelgan los cables. En el link original se preguntaban si era una genialidad o una estupidez. Yo ya tomé partido e intento convencerlos: no lo duden, es una genialidad.

Mieren en su interior y sientan el placer de la innovación y el diseño en un pico de creatividad.

Si les interesa leer algo más de la analogía del elefante estacado, acá.

Dos imágenes que sintetizan lo que fue el tema del día: el Papa argentino.

1. Toda la prensa del mundo se hizo eco del tema. Me gustó el titular de The Huffington Post, quizás el sitio que mejor encarne el nuevo periodismo, pero que sin embargo no deja se ser mass media. En Argentina (y tal vez América Latina) hubiese sido un titular  provocador, para EE.UU. me parece una pieza de redacción creativa muy simpática.

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2. Un boliche en Buenos Aires que explotó comercialmente la oportunidad en su carta. Lo encontró Pía.

El guiño me resultó divertido.

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Update:

Daily Mirror titula “La nueva mano de Dios”. Muy bueno también.

Hace un tiempo que comencé a seguir Jomofis, un entretenido -e interesante- blog orientado a quienes trabajan en su casa, es decir, a quienes hacen Home Office.

Si bien en algunas empresas se ha puesto de moda y es un beneficio valorado, siempre pensé que de alguna forma todos hacemos Home Office: los problemas del trabajo siempre van con nosotros a casa. Están presentes. Nos acompañan cuando dejamos la oficina. Es una pena que el cerebro no trabaje de 8 a 17 h, ya que eso de ser personas integrales, que viven una vida integral y que se involucran emocionalmente con los temas más allá de los horarios establecido nos está consumiendo. 🙂

Dejando el comentario banana de lado, además de que los problemas viven con nosotros, en nuestro interior, y mantienen algún grado de presencia durante nuestra cena familiar o cuando vamos al supermercado o cuando miramos televisión, también ocurre, cada vez más seguido, que se resuelven FÍSICAMENTE en el hogar, cuando preparamos un documento, una presentación, etc.

De este segundo aspecto, de cuando efectivamente hacemos cosas del trabajo en el hogar, es que trata Jomofis. Y entonces cuenta de diferentes desarrollos para hacer más placentero el trabajo en el hogar, como grafica la mesa con arena de la foto. (Nota del editor: me siento un poco caradura, ya que jamás voy al supermercado, pero era para que la idea se entienda).

Es un sitio liviano, relajado, que postea seguido pero no agota (como Internalcomms), con lo cual cargué mi mail en el formulario y me suscribí para recibir sus actualizaciones periódicas.

Ahora presten atención a dos links que traigo del sitio:

1. La delicadeza de este chiste de Dilbert que seleccionaron y tradujeron, sobre el trabajo en el hogar.

2. Un muy buen post de la periodista Martina Rua, una de sus colaboradoras habituales, que abordó la importancia de mantenerse conectados, en la nota “Independientes sí, solos no: la importancia del trabajo colaborativo“.

Hay que leer Jomofis. Todos hacemos Home Office.

Se me ocurren dos motivos principales por los que el video de hoy tiene un gran valor.

Uno, el histórico. Woody Allen haciendo stand up en 1965. Es una pieza de colección. Está toda la energía Allen desparramada en ese descomunal sentido de lo absurdo que lo caracteriza.

Dos, el gesto técnico. Como me dijo el Prof. Stiegwardt cuando me lo envió, este monólogo es la prueba de que se puede construir una historia tomando cualquier punto de partida.  Los límites para la creatividad están adentro de las personas, siempre.

Análisis comunicacional | S01E06 |

¿Qué es lo que está tan bien ejecutado en la imagen inicial como para que cause gracia?

Anoten, porque viene complicado el asunto: causa gracia porque se produce una ruptura de la isotopía estilística, es decir, entra en juego un recurso de la Polifonía, aplicado al género humor.

No se asusten. Vamos por partes.

Primero la cuestión de la “Polífonía”.

Es un término acuñado por el lingüísta ruso Mijail Bajtín, y explica que que todo discurso está intervenido por diferentes voces. Por ejemplo, cuando una madre le dice a un hijo “cuidado al cruzar”, en esa frase, también está la “voz” de su propia madre -la abuela del infante-. Aunque se trate de una única voz física, hay otras voces discursivamente involucradas.

No hay discursos con voces únicas. Todo discurso está intervenido por diferentes voces. Nuestra voz siempre tiene origen en otras voces. Cuando un amigo le dice a otro “¿y esa idea de dónde la sacaste?”, es porque está intuyendo que lo que está reproduciendo no contiene exclusivamente su propia voz, que no es una idea “del todo propia”, sino que lo pueden haber convencido de algo, y ese algo se manifiesta visiblemente en su discurso. A todas luces es una idea ajena a quien la repite. Esto mismo ocurre en forma permanente, en cada frase, en todos nosotros. Aunque no siempre es evidente, y muchas veces es intencional.

Cuando en un discurso aparece una “marca”, una cuña, una señal clara, que produce un cambio sensible que hasta llega a afectar al género, y que directamente plantea otra perspectiva, se dice que esta intervención que rompe el género, es, justamente, una “ruptura en la isotopía del texto”. Qué en la imagen que ilustra este post se haga hablar al Dalai Lama con una voz que no es de su propio registro -ya que lo que esperamos del Dalai es un texto acorde al género “espiritualidad”-, tiene que ver con esa marca en el discurso que caracteriza la Polifonía, específicamente al recurso mencionado: ruptura de la isotopía del texto.

En parte, eso es el humor: incorporar marcas a los discursos; específicamente, marcas que produzcan quiebres.

Así que ya sabe, atento lector de Internalcomms, cuando se quiera lucir en alguna reunión social, en la que alguien cuente un chiste y ese chiste contenga diferentes voces, usted podrá introducir la siguiente frase:

Atento lector de Internalcomms que se quiere lucir:

– Ja, ja… sí, el chiste es muy gracioso, porque así es cómo funciona el Humor: produce rupturas en la isotopía estilística de los textos, ese recurso de la Polifonía que acuñara el ruso Bajtín.

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Humillen por su cuenta nomás. No necesito el crédito.

Antes de comenzar con el desafío de hoy, me gustaría reflexionar brevemente sobre su utilidad, que tiene que ver con el desarrollo de la creatividad como competencia.

El ejercicio de observación, además de entretenernos un rato (a ustedes, jugando; a mí, poniendo menos -1s), sirve para entrenar una actitud de serenidad ante la falta aparente de soluciones. Esto se aprende luego de varios intentos, en los que la ansiedad por encontrar una respuesta va cediendo lentamente: ya sabemos que existe una solución, que está ahí, camuflada, y que solo hay que serenarse para encontrarla.

El ejercicio es un escenario simulado, en el que se nos plantea un problema con una solución escondida. De antemano sabemos que existe una respuestas correcta. Y entonces se nos “presiona” para encontrarla. Esta misma presión intenta replicar, o mejor dicho, ponernos en sintonía con situaciones de “la vida real” -ya fuera del escenario lúdico- que se produzcan en el campo de las ideas.

Esta suerte de juego tiene como objetivo final internalizar el momento Eureka!; en transformarlo en una referencia interna para evaluar una idea. Se trata de hacer consciente el momento exacto en el que una difusa percepción general, del todo, se transforma en una certera observación específica, de la parte. Lo “herramental” de esto es que se siente en el cuerpo.

El entrenamiento consiste, justamente, en entrenar la destreza de no completar con la imaginación lo que no se descubre con paciencia. Y cuando se aburren o no pueden descubrir la solución del ejercicio, es importante conservar el registro interno de que eso fue lo que ocurrió, de que el momento Eureka! no se produjo.

El momento Eureka! sirve para distinguir buenas ideas de malas ideas. Reconocer y validar ante nuestra propia percepción, el momento exacto en el que nos damos cuenta de que una idea es redonda o “cierra”. Distinguirlo de cuando esto no ocurre. A modo de ejemplo, imagínense que están presenciando una presentación con varias propuestas. Y todas les parecen bien, pero hay una que no los convence del todo.

En muchas oportunidades es complejo darse cuenta de eso mismo, de que algo no nos convence; bueno, si ya contamos con nuestro registro interno, el momento Eureka! va a funcionar por oposición: es decir, si no lo sentimos probablemente sea porque esa idea todavía no es redonda.

Una idea redonda, aunque esté poco desarrollada, nos permitirá ver su potencial. Nos permite sentir que ahí hay futuro. Reconocemos el momento Eureka! en la propuesta.

El momento Eureka se aplica a infinidad de situaciones (a respuestas, a propuestas, a discusiones).

En todos los ámbitos de la vida se puede materializar un momento Eureka!.

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EL EJERCICIO PARA HOY

No les voy a adelantar nada porque estuve pensando un rato y no se me ocurre ninguna pista más o menos neutra.

Tengo miedo de abrir la boca y arruinarlo.

Entonces, sin más, la consigna:

En una de las siguientes construcciones orientales se esconde un “detalle Eureka”, es decir, un detalle que cuando lo vean, se van a dar cuenta.

Y ya saben: no caigan en la tentación de completar con la mente lo que imaginan o desean ver. Si no lo ven, no lo ven, y siguen buscando, porque cuando aparece es inequívoco.

Qué lindo es saber que no lo van a encontrar. Jijiji.

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Construcción Nº1

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Construcción Nº2

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Construcción Nº3

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Construcción Nº4

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Construcción Nº5

Comments off hasta mañana. Buen lunes y buena semana.

Cuando encontré las fotos que ilustran el post sentí una emoción casi adolescente.

Si bien sabía del recorrido en New Jersey para ver locaciones de The Sopranos, o del café de Seinfeld en NYC, cuando encontré a un blogger que hizo el siguiente recorrido por Nuevo México, visitando las locaciones de Breaking Bad, me pareció una idea genial.

Debe ser casi la única forma de que Nuevo México resulte un lugar atractivo al turismo.

1. La casa de la familia Withe

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2. La casa de la familia Pinkman, que luego fue guarida de Jesse.

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3. El interior de Los Pollos Hermanos, del temidísmo Gus Fring. Nunca nadie me dio tanto miedo como el Sr. Fring.

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4. La casa de Hank, que a todos nos cae mal por gil.

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5. El lavadero de autos (y de US$) que comandaba la intensísima Skyler.

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6. Otra de las moradas de Jesse.

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7. La baulera en la que amontonaban el efectivo.

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8. La vieja cocina de meta anfetaminas. Cuantos buenos recuerdos.

Si no vuelve Breaking Bad pronto no lo voy a soportar. Pueden leer el recorrido por Albuquerque que postearon en este blog.

Y solo para fanáticos de la serie, hace un tiempo escribí algo sobre Breaking Bad en Internalcomms Jr: “¿Por qué amamos tanto a Jesse Pinkman?

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