January 2011

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Antes de preparar el Videopodio de hoy, busqué la definición de histeria en Wikipedia, que  explica lo siguiente: “La histeria es una afección psicológica que pertenece al grupo de las neurosis y que padece el uno por ciento de la población mundial”.

Al leer que solo la padece el 1% de la población mundial me quedé más tranquilo. No puedo tener tanta mala suerte.

El asunto es que cuando el sábado pasado, en un trámite sencillo, di de baja el Videopodio, no se me ocurrió pensar que tenía tantas adhesiones. Al ser una de las secciones menos visitadas del blog, pensé que no iba a ser echada de menos.

Error.

Recibí mails y comentarios en los que me reclamaban que no lo discontinuara, y hasta una llamada de un colega en la que me manifestó -entre risas, pero con marcada exigencia- su “total indignación”: ¿cómo tenía el tupé de finalizar el Videopodio?

Si bien me dio un poquito de orgullo, ahora me da un poco de pudor. Me siento como esos esos políticos que preparan su salida intempestiva cuando algo es un fracaso, para regresar a través de un “operativo clamor”, que les permita recobrar la gloria perdida. O sea: me hago el que me voy, para que me pidan, y así puedo volver orgulloso, con la frente y el mentón en alto.

Por otra parte, más allá de quedar como un loco que un día hace una cosa, y al otro, otra, o que tuvo un ataque de histeria (en ese sentido, leer la wikipedia me tranquilizó), está la cuestión del tiempo. El Videopodio es una sección que me gusta mucho hacer, pero que demanda mucho esfuerzo, ya que la visualización de material en forma previa a la publicación por momentos es ardua.

En fin. Avancemos.

Más allá de las palabras y las explicaciones, en parte necesarias, el Videopodio está de regreso casi sin partir.

Me debo a mi público.

BRONCE

Empecé a estudiar Inglés cuando tenía 7 años. La profesora era una señora grande que me daba clases particulares en un living con muebles oscuros de los de antes (en esa época ya eran de antes) y tenía varios gatos. Representaba el cliché arquetípico de la soltería. Los gatos eran el toque definitivo.

Las clases eran a-bu-rri-dí-si-mas. Y además no progresaba nada porque pedagógicamente eran malas clases. A la distancia, lo puedo ver con claridad. Era una profesora de barrio sin amor por la enseñanza. Después de unas 8 clases estimo, o sea, unos dos meses que fueron una tortura, empujado por mi instinto de supervivencia, afiné al máximo mis capacidades de persuasión y convencí a mi madre de que no me mandara más.

Debería agradecerle a esa señora y a ese living oscuro, que luego me haya dedicado a la comunicación. Y también que mi inglés no haya mejorado sino hasta muchos años después.

Para el Bronce, Emilio Botín, Presidente del Grupo Santander, con un discurso en inglés. Antes de reírse descaradamente recuerden que Botín es -sin dudas- uno de los hombres más poderosos del planeta y la muestra cabal de que no hace falta dominar el idioma inglés para conquistar el mundo.

PLATA

Un aviso acorde al verano, que muestra en forma directa los beneficios del producto. No desconfíen de la imagen fija del video, que a priori puede parecer ordinaria. Pero no, no se trata de eso, sino que es… cómo decirlo… ¿Lineal?


Bikini Zone

ORO

Encontrándome en la actualidad en una batalla encarnizada contra la comida, en rigurosa dieta de 300 calorías por almuerzo/cena, debo decir que este video es una nueva e irrefutable prueba de que el hombre desciende del mono.

Por mi parte, si me descuido un minuto, soy uno más. Vean.

Hasta el próximo sábado.

PD: aprovecho para agradecerle a Pablo el bonito rediseño del blog que me ayudó a completar.

Química

Más allá de la curiosidad, que a simple vista es simpática, me detuve a pensar: ¿por qué motivo se utilizará tanto la fórmula chico-chica? ¿Qué encerrará comunicacionalmente para que se repita una y otra vez?

Porque eso no es ingenuo, o casual, o una burda copia debido a la falta de ideas. No, ahí hay una fórmula. Y por eso miraba y miraba, y no podía darme cuenta cuál era.

Si bien no estoy seguro, encontré un patrón (que en realidad más que patrón es un condimento): magia, se trata de magia. La fórmula promete romance, chispas, cosquillas en la panza, mariposas, seducción, química.

Es ancestral nomás: el hombre busca a quien amar y la mujer desea ser amada.

Nada nuevo bajo el sol.


Acá, la galería completa.

Este miércoles 26 de enero, Whycomm estará en la CNN analizando el estilo comunicacional de Obama en su discurso a la nación y luego de la masacre de Tucson, en el programa de Carlos Montero, Al Día.

Luego de una intensa coordinación y discusión de contenidos, a partir de las 12 hs, en el plató de la CNN en Buenos Aires, será analizada la CNV de Mr. President.

En este breve pero no por eso menos emotivo acto, el Videopodio llega a su fin.

Con alegría y con el humor absolutamente incorrecto de Ricky Gervais, se despide esta sección de los sábados que tantas alegría nos trajo. 🙂

Hay una escena en el segundo capítulo de la segunda temporada de Mad Men en la que Peggy, a modo de racional de una pieza que le está presentando a Don, le dice que “el sexo vende”. Y entonces Don le explica que no, que las emociones asociadas a los productos son las que venden.

Los dos tenían algo de razón, por toda la cuestión de los tres cerebros que tan bien desarrolló Goleman en el best seller “Inteligencia Emocional”. El asunto, resumidísimo, es así: el sexo vende porque le “habla” a nuestro cerebro más primitivo, el cerebro reptil. Y las emociones también venden, porque se conectan con la segunda capa de nuestro cerebro, el Sistema Límbico o Cerebro Emocional. Lo único que no vende es la razón.

Triste y cruel paradoja del aspecto biológico del ser humano y los sistemas de intercambio que ha establecido para vivir en sociedad: todo vende, menos pensar. Lo dice la ciencia.

De cualquier forma, el motivo de este post es mostrar esta genial imagen que encontró la periodista Martina Rua y compartió en Twitter.

¿Alcanzan a leer? Dice: Por la compra de 4 neumáticos sea cual sea tu SEXO llevate GRATIS el cambio de aceite.

Por último, si no vieron Mad Men, sépanlo de una vez y para siempre, no vieron nada. Y yo no les voy a andar explicando quiénes son Peggy y Don si ustedes no hacen nada por su formación profesional. No me hagan enojar.

El video de la parodia, en YouTube.

El siguiente chiste de Dilbert tenía tres cuadritos. Pero me tomé la libertad de recortar el tercero porque hay tanta realidad concentrada en el segundo, que temía que se perdiera en el chiste general.

Belleza.

Pd:  Y no sé que hice con el tercer cuadrito, no pregunten.

Fuente: el sitio de Dilbert.

“Lo que me resulta difícil de creer es el concepto general de creencia; la fe no se basa ni en la lógica ni en la experiencia”.

Del libro “La Filosofía de House. Todos mienten”.

(Vía)

Hace dos días, un post de InternalComms estuvo en la portada de menéame y fue visualizado casi 50.000 veces en 36 horas.

Una breve introducción. Como sé que muchos no tienen ni la más pálida idea (les puedo ver las caras, diciendo “- Martín, ¿qué cuernos es menéame?”) les adelanto que es un agregador social de noticias. Básicamente, quienes están registrados en menéame pueden envíar noticias desde diferentes sitios (por ejemplo, desde InternalComms), y los mismos usuarios de menéame deciden si las votan o no (si las “menean” o no), y estos meneos (o votos) le dan relevancia a las noticias en la home del sitio.

Las más votadas aparecen arriba, y los sitios originales en las que fueron publicadas, reciben una gran cantidad de tráfico. Eso fue lo que le pasó a este post de InternalComms, que recibió el llamado “efecto menéame” (que parece que está heredado del “efecto slashdot“).

Para quienes bloggeamos a diario, estos eventos son llamativos, y de alguna extraña y retorcida manera, motivantes. Si bien aumentar el tráfico en el blog de esa forma no quiere decir absolutamente NADA, porque así como viene se va, igual, es una sensación atractiva, y exagerando un poco, poderosa.

Acá pueden ver la captura de pantalla con las estadísticas:

Otros picos. El primer pico de tráfico del blog se dio al aparecer en el week-log de Mariano Amartino con el post “Trabajar en Google, del paraíso al imperio“, que trajo 300 visitas en una mañana, la mayoría desde reader de Google (parece que si sos Gurú de la tecnología, te leen desde el reader).

Dos años depués, no hace tanto, un blog ruso linekeó el post de las azafatas desnudas de Air Comet, y trajo 6000 visitas en unas horas (la captura es parcial) y que así como llegaron, también se fueron sin dejar rastro.

En septiembre, según las sospechosas estadísticas de WordPress, les comenté que había llegado a las 80 mil páginas vistas mensuales. Una alegría.

Y noviembre fue todavía mejor, con 90 mil, pero diciembre y estos primeros días de enero venían en picada, cosa que atribuyo a las fiestas y las vacaciones. El promedio diario de 3000 páginas vistas cayó a 1800. Y encima con el blog cada tanto off line por tareas de mantenimiento de los servidores de mi proveedor de hosting, todo indicaba que iba a ser un mes olvidable.

Entonces, antes de ayer, antes de abandonar la PC, ví este tuit de Fabio con una imagen digna de sus Ruletas Rusas (el post clásico de los jueves), hice post rápido y a otra cosa.

Al otro día me encontré con todo el asunto.

Una reflexión más. ¿Qué hace que un post llegue a menéame y otros no? Una ecuación extraña.

Si bien no he escrito genialidades en InternalComms, el post meneado está lejos de ser de lo mejor de blog. Creo que Internet -así, como entidad de segundo orden, que tiene vida propia, de la que todos formamos parte pero nadie controla- premia la simpleza y la creatividad en contexto.

Si ven la imagen, es creativa, sí, pero sobre todo, es poco pretenciosa. El concepto está 100% logrado.

Con un recurso mínimo, y que, por decirlo de alguna manera, “siempre estuvo ahí”, desborda creatividad.

A cualquiera de nosotros se nos pudo haber ocurrido la idea de pintar dos dedos cruzados y simular un asalto, pero no, se le ocurrió “a otro”. A eso me refiero con “contexto”.

Y creo que esa cercanía generada, este “se me pudo haber ocurrido a mí” que no es del todo consciente, despertó la admiración colectiva, sobre todo, en este contexto gratuito y viral que ofrece la web. Esto no significa que off line la imagen hubiera sido un éxito, sin embargo, así, online, como se dieron las condiciones, somos miles alrededor del mundo los que queremos “premiar” o “elegir para compartir” (socializar) ese tipo de creatividad, ya sea con un Like, un RT o un meneo.

En definitiva, creo que no es una casualidad (ni tampoco significa que porque sea de gusto masivo es necesariamente buena); la imagen tiene “algo” intangible pero que se percibe a simple vista, que despierta una sonrisa colectiva de aprobación.

Y por último… En febrero se cumplen tres años desde que comencé a bloggear. En esa época era más consciente que detrás de una visita hay una persona. Cuando uno se concientiza de la relación 1 a 1 de las visitas y las personas, le presta más atención al asunto. Pero en cuanto los número crecen un poco -apenas un poco-, esa realidad se distorsiona.

Recuerdo que miraba las estadísticas del blog cada dos horas. Y pensaba: “¡Vamos todavía, 10 visitas!”.

En la vida off line, estamos acostumbrados a interactuar o imaginarnos a 10, 20 o hasta 30 personas juntas; pero ya con 100 es más complicado, y de ahí en adelante, ni hablar. No porque 1000 personas sean muchas personas, para nada, y menos en Internet, sino porque es raro ver mil personas juntas (puede ser en la cancha, en un recital o en vacaciones, y dejo de contar).

Después de las 100, las personas dejan de ser personas para ser estadísticas.

Cada tanto encuentro una galería de logos que sale de la media.

Casi lo único que evalúo para saber un logo me gusta más que otros (además de que cumpla los estándares mínimos de armonía y de una cuestión de atracción general al golpe de vista) es que cuente una historia.

Si el logo cuenta una historia, me gusta. Y listo.

Por ejemplo:

¿Cuál es la historia? La libertad graficada con una gaviota, que a la vez es un pedacito de la “m”; que de alguna manera se escapa del logo.

Ahí está la historia, ese logo sale de la media.

En este post, 50 logos que (casi) todos cuentan una historia.

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