August 2009

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Para comenzar la semana, el infinito recurso del humor, aunque esta vez en formato fábula:

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Un vendedor, una empleada administrativa y el manager están en camino al almuerzo cuando encuentran una lámpara antigua. La frotan y el Genio sale.

 El Genio dice, “Le concederé a cada uno de ustedes solo un deseo.”

¡Yo primero! ¡Yo primero! Dijo la empleada administrativa “Yo quiero estar en  las Bahamas, manejando una lancha a motor, sin ninguna preocupación”.

Puff! Y la empleada administrativa desaparece.

¡Ahora yo! ¡Ahora yo! Dice el vendedor. “Quiero estar en Hawaii, descansando en la playa con una masajista personal y Piñas coladas interminables y el amor de mi vida.” Puff! Y el vendedor desaparece.

‘OK,  ahora sigue usted’  le dice el Genio al manager.

El manager dice, “quiero a esos dos de vuelta en la oficina después del almuerzo.

🙂

¿La moraleja?…

…en el link original: “6 consejos divertidos sobre management“.

Continuamos con los posts corporativo/voyeuristas, ahora para ver las oficinas de:

1. Twitter (Vía Arturo Goga)

¿La gente trabaja en un living?

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 Interrumpimos este post con dos viñetas de último momento, justamente, sobre Twitter.

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La primera, vía @francylorena:

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La segunda, vía Montt:

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Luego de esta breve interrupcion, continuamos con la programación.

2. Flickr (Vía GAby Menta)

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3. Facebook

Hace un tiempo, habíamos visto un video con una recorrida en skate.

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4. MySpace

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Videos de Comunicación, Creatividad y Cultura Organizacional dispersos en la red.

Hoy se viene un videopodio serio, comprometido, espeso. Con tres historias densas (casi sinónimo de espeso).

BRONCE:

La primera es DRAMÁTICA, con mayúsculas y negrita, para que no queden dudas.

Supongo que debe ser una campaña sobre por qué no hay que enviar mensajes de texto mientras manejamos. Si sos impresionable, no la veas. Está muy bien realizada, pero no es para gente sensible. Estás avisad@.


Don’t Text and Drive – Watch more Funny Videos

PLATA:

La segunda de las tres historias es la ganadora del concurso QuickFlick. La encontré en el entretenidísimo blog Esquizopedia. Es simpáticamente pesada. No me causó ninguna gracia, pero bueno, el final es ocurrente, y si ganó un premio, es probable que a mucha gente sí le haya parecido simpática.

Para mí, nada.

ORO:

Y en el tercer lugar un video que se merece el Oro, pero.

Se merece el Oro porque la intención es noble y está muy bien realizado (ya quisiéramos tener esa habilidad para filmar y editar).

Y el “pero” es porque contar este tipo de ideas minimalistas con escenas tan logradas desluce el concepto. Es una contradicción en sí. Es como filmar un documental del jabón Dove sobre que no es importante la belleza, pero conducido por Scarlett Johansson. Sería contradictorio.

Bueno, acá paso lo mismo. Escenas mínimas, a toda orquesta: mmmm.

Qué fácil es opinar desde atrás del monitor un viernes a la noche, debería darme vergüenza.

BONUS TRACK.

Hace dos videopodios hablamos de las habilidades inútiles.

En la misma línea, el siguiente video me hizo acordar que a los 11 años, tomé clases de Yo-Yo. Sí, soy una de las pocas personas que puede decir “yo tomé clases de Yo-Yo” (por eso tanta primera persona 🙂 )

En realidad no fueron clases-clases, sino que un amigo algunos años más grande de aquella época, que apenas si sabía hacer dos o tres trucos, logró convencerme de que me iba a enseñar uno de ellos, llamado “el columpio”, a cambio de $$$.

La anécdota me hace acordar a la frase “nadie puede cambiar su historia pero todos podemos contarla de forma diferente”. Dejemos de lado los detalles personales, y pasemos rápidamente al bonus track.

Miren lo que es capaz de hacer este infante.

El siguiente es un cartel de una academia de danzas en la que se puede aprender a bailar, entre otros estilos, Hip-Hop y Jazz.

 Simpáticos los trazos con los dos bailarines que ilustran el cartel y algo fuleras las tipografías con firuletes…

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Sin embargo, hay algo más, inequívoco, que se puede observar.

Quienes lo descubran y tengan un blog, dejen la respuesta y el link en los comments, que luego publicaré otro link a sus respectivos sitios. Quienes no tengan blog, pueden participar por amor al arte.

Los comentarios permanecerán moderados, con lo que recién se verá la respuesta en unas horas para evitar spoilers. Cuando se devele el misterio, se terminó el juego…

Por último, a quienes descubran el detalle, les pido prudencia en sus apreciaciones… 🙂

Update con la respuesta, después del salto.

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Ignite BA es la adaptación local de un evento que se llevó a cabo por primera vez en Seattle y que consiste en breves conferencias inspiracionales, acompañadas por 20 slides, que cambian cada 15 segundos.

Es decir, la duración de cada segmento es de 5 minutos.

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Su primera vez en Argentina fue ayer, y los speakers: Alejandro Piscitelli (filósofo), Damián Voltes (inversor de riesgo), Juan Carlos Lucas (científico y consultor), Conz (blogger), Diego Golombek (biólogo e investigador del CONICET) y Ariel Casariego, sobre quien me gustaría desarrollar unas líneas aparte.

Líneas aparte sobre Ariel Casariego.

Para quienes, como yo, hasta ayer no habíamos escuchado sobre él, nos encontramos con una historia conmovedora, inspiradora y sobre todo, sorprendente. Justo lo que prometen este tipo de eventos, y que no siempre logran.

Para situarnos en el tema, primero veamos una foto de Casariego y aclaremos que es un luchador conocido como Dimitri Kazov, del show televisivo “100% lucha“:

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Si bien el evento no era justamente de etiqueta, y cada quien estaba vestido como quería, al ingresar me llamó la atención un grandote de pelo corto a los costados, y largo atrás, formando una melena algo despareja, estilo futbolista de los 80.

Tenía pantalones anchos (creo que jeans, seguro anchos) y una camisa a cuadros y estaba acompañado por otro gigante, que podría haber sido su guradaespaldas. O sea, eran dos guardaespaldas. Escribo esto y me da miedo que vengan a buscarme. Eran (son) muy grandotes, y sobre todo, muy luchadores profesionales (update: foto).

Me acordé de esos bares lúgubres, de las películas norteamericanas, en los que un montón de pandilleros juegan al pool mientras fuman y toman cerveza, y suena una fonola de fondo, y las mujeres mastican chicle con la boca y el escote abiertos, y tienen las uñas pintadas de rojo furioso; y siempre termina golpeado algún turista desprevenido que ingresa al bar por equivocación, o porque está perdido; turista que finalmente será secuestrado por un asesino serial que lo torturará casi hasta matarlo, pero que logrará escapar, justo después de que muera un policía bueno. Como en en Terminator 2, cuando Arnold Schwarzenegger llega a la Tierra, e ingresa desnudo a uno de estos tugurios y, luego de hacer un zafarrancho, se queda con la ropa y la moto de uno de ellos.

Bueno, perfectamente, como se ve en la foto, Casariego podría haber estado jugando al pool en ese bar.

Por las dudas, aclaro, no es que yo sea perceptivo: llamaban en extremo la atención en un ambiente lleno de iPhones y blackberries.

El asunto es que cuando Casariego pasó a dar su “Pitch”, como también llaman a las charlas de los 20 slides en cinco minutos, sorprendió de inicio. Puso una foto de cuando él era chico, de unos 6 años, y quedo expuesto el contraste: ese gigante que es hoy vs. la criatura indefensa que fuimos todos, a la que se le sumaba una dificultad extra: tenía asma.

Gran impacto y primeros aplausos. Con mucha simpatía, vinculó el episodio con el nombre de su charla: “El camino del guerrero”. Creo que dijo algo así como que en ese momento emprendió una larga lucha, y que por eso su charla se llamaba así. Pero no estoy seguro si fue así, o le estoy poniendo color. Sigo.

Por ese problema de salud es que de niño comenzó a entrenar judo, y más o menos por la época y a instancias de su madre, también comenzó a estudiar guitarra. Contó, además, de su gusto por el gimnasio y el entrenamiento de los músculos, aunque su hobby de toda la vida era dibujar.

Guitarra, dibujo, judo y fierros. Hasta ahí, las actividades que cualquier persona podría desarrollar en una vida normal. Lo impactante es cómo se combinan al pasar los años.

El estudio de guitarra se lo tomó en serio y llegó a ser concertista (no sé a qué edad, estimo cerca de los 20), y fue a raiz de la insistencia de su padre que decidió ir a un secundario industrial, que años más tarde lo llevó a recibirse de Ingeniero Mecánico.

No sé si la vida es mágica o yo estaba sensible que sí me pareció mágico que en el gimnasio justo conociera a alguien que a su vez concía al CEO de Lamborghini (o a un Director Regional, no recuerdo bien).

Contó cómo “le quemó la cabeza” hasta que consiguió su oportunidad para trabajar diseñando autos, ya que antes, como estudiante, había diseñado y registrado una moto.

Para hacerla corta, Casariego llegó a Director de Diseño y a plasmar su propio auto, “el ALAR, un nuevo concepto en autos deportivos, por su excelente performance y por sus líneas inspiradas en la naturaleza“, según leí luego en el sintético folleto de la actividad.

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Parece que “luego de 3 años de comer galletitas” (porque estaba todo el día trabajando entre ingenieros) volvió al gimnasio. Y otra vez en ese ámbito (no me van a decir que la vida no es mágica) lo conoció al productor Ricardo Usni -imitó muy bien su tono de voz-. Y fue el mismo productor el que le ofreció ser luchador profesional, y así es como llegó a transformarse en Dimitri Kazov, el guerrero. Ahí es donde se articulan el judo y el gimnasio.

Pero cuando la historia ya era humillante y yo pensaba que no había hecho nada con mi vida, llegó la frutilla del postre.

Ariel Casariego, el luchador, el fisicoculturista, el judoca, el diseñador de autos de alta gama, el concertista, mezcló dos de sus habilidades nuevamente: la que tiene para el diseño y la musical, y ahora desarrolla un nuevo oficio: es luthier de instrumentos de fibra de carbono.

Imagínense que si diseñó un Lamborghini pensando en la naturaleza, no será raro que en unos años invente un nuevo instrumento. Veremos.

Toda esta historia me lleva a pensar que hay personas que se sienten especiales, y hay otras que efectivamente son especiales.

Que triste es mi vida. Quiero ser amigo de Casariego.

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Update:

Hoy cuando comencé con la crónica no había encontrado el video con la charla. Pero ya está online vía Aryentina, que realizó una crónica general del evento, al igual que Infobae (escrita por Laura Brizuela)

Bruce Mau es un diseñador canadiense que en 1998 escribió una pieza inspiracional a la que llamó “Un manifiesto incompleto para el crecimiento” (en inglés).

Se trata de una redacción ágil y algo provocadora, del estilo del Manual del Trainee o las 11 reglas para la vida.

Son 43 ideas para pensarlas una a una, y ver con cual de ellas acordamos. La que más me gusto de todas:

14. No seas “cool”. “Cool” es el temor conservador vestido de negro. Libérate de los límites de esta naturaleza.

A continuación, el texto completo:

1. Permite que los acontecimientos te cambien. Tienes que estar deseando crecer. El crecimiento no es algo que te ocurre. Tú lo produces. Tú lo vives. Los requisitos del crecimiento son: que estés abierto a experimentar nuevos acontecimientos y dispuesto a ser cambiado por ellos.

2. Olvídate de lo bueno. Lo bueno es una medida conocida; es aquello en lo que todos estamos de acuerdo. Crecer no es algo necesariamente bueno. El crecimiento es una exploración intermitente que no necesariamente nos llevará a lo que estamos buscando. Mientras te apegues a lo bueno, nunca alcanzarás el verdadero crecimiento.

3. El proceso es más importante que el resultado. Cuando el resultado conduce al proceso, sólo llegaremos a donde ya hemos estado. Si el proceso conduce al resultado, quizás no sabremos a dónde vamos, pero sabremos que queremos estar ahí.

4. Ama tus experimentos (como amarías a un hijo feo). La emoción es el motor del crecimiento. Goza la libertad de considerar tu trabajo como maravillosos experimentos, intentos, ensayos y errores. Adopta un enfoque de largo plazo y permítete todos los días la diversión de fracasar.

5. Profundiza. Entre mayor profundidad alcances, más probable será que encuentres algo valioso.

6. Captura los accidentes. La respuesta incorrecta es la respuesta acertada en busca de una pregunta diferente. Acumula respuestas equivocadas como parte del proceso. Plantéate diferentes preguntas.

7. Estudia. Un estudio es un lugar para estudiar. Utiliza la necesidad de producir como una excusa para estudiar. Todos se beneficiarán.

8. Divaga. Permítete divagar sin propósito. Explora lo colindante. Evita los juicios. Deja la crítica para después.

9. Comienza donde sea. John Cage nos dice que el no saber dónde comenzar es una forma común de parálisis. Su consejo: comienza donde sea.

10. Todos somos líderes. El crecimiento ocurre. En el momento en que se dé, déjalo surgir. Aprende a seguir a otros cuando tenga sentido. Permite que cualquiera dirija.

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La nota en el diario La Nación del sábado, sobre el aumento del impuesto a la tecnología, da ganas de llorar:

Cómo una ley puede determinar la vida de un empleado de McDonald´s

Por Julián Gallo

Para lanacion.com

El siguiente gráfico captura dos ofertas de una misma máquina, a la izquierda una MacBook Pro con su precio en Estados Unidos, y la derecha la misma computadora en Argentina. Destaco en ambos casos no solamente el precio total de la máquina, sino el precio de las cuotas.

Cómo una ley puede determinar la vida de un empleado de McDonalds

Foto: Julián Gallo

Como puede verse, la versión norteamericana es accesible a cualquier persona que tenga empleo, en la versión Argentina solo para personas de altos ingresos. Para comprender mejor la accesibilidad que existe a la tecnología en Estados Unidos, no debe traducirse el precio de dólares a pesos, debe comprenderse que 28 dólares en Estados Unidos es igual a 28 pesos en Argentina. Abismo parece una palabra adecuada para comprender la distancia entre estos dos mundos.

Cuando hago esta comparación siempre pienso en el mismo ejemplo, un chico de 18 años con su primer empleo en McDonald´s en Argentina y otro en Estados Unidos. Es una especie de “Big Mac Index” , pero para medir la proximidad a las tecnologías que tiene una persona con un trabajo modesto en distintas partes del mundo. Ignoro cuales son los salarios en los dos países, pero les adjudico un sueldo muy bajo en ambos casos.

Para comprender lo frustrante que es ser argentino, imagino a ambos jóvenes llenos de ideas y proyectos. Por ejemplo, crear un sitio web, o armar una película, o hacer los videoclips de las bandas de sus amigos. Puedo afirmar que el joven argentino deberá conformarse con ver los videos del joven norteamericano en YouTube y guardar sus ideas para otra vida. Los precios son elocuentes.

Se puede leer el artículo completo en el sitio del diario.

Vía: 100volando

No encontré ningún adjetivo para unificar las cinco galerías, con lo que “curiosas” puede servir de paraguas. Algunas son creativas, en otras se puede repasar el concepto de originalidad y todas reflejan alguna curiosidad.

1. Combinar perspectivas.

No sé si el recurso tiene un nombre en particular, pero siempre logra resultados simpáticos. De todas las galerías que he visto por el estilo, es una de las que más me ha gustado.

En el link original, la galería completa.

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2. Pisos transparentes.

Uno de los lugares que he visto en diversos sites es el Skydeck Tower, de Chicago. Pero no es el único.

En el link original, la galería completa.

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3. Edificios creativos.

Es la segunda parte de este post. Construcciones fuera de lo común.

En el link original, la galería completa.

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4. Cementerio de computadoras.

Ver la siguiente foto, me puso muy triste. Así como Maradona dice, “te lo juro por las nenas”, yo podría decir: “te lo juro por mi laptop”. 🙂

En el link original, la galería completa.

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5. Avisos publicitarios en el lugar equivocado.

Combinaciones casuales. Entre divertido y trágico.

En el link original, la galería completa.

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¿O uno se puede reír de cualquier cosa? La viñeta que ilustra este post me hizo pensar en cuál es, si es que existe, el límite para el humor.

Me refiero al límite interno, que nos marca que cuando algo supera determinado umbral de crueldad, ya no nos permitimos reírnos en público.

En lo personal, los chistes de humor negro suelen causarme mucha gracia, y el umbral siempre lo marca un tercero. No sería capaz de publicarlos en InternalComms, porque podrían resultar ofensivos para alguien. Mi límite es el otro. Pero eso no quiere decir que no me causen gracia.

A todos nos debe pasar que en conversaciones con amigos cercanos, con los que nos podemos relajar y mostrarnos tal cual somos, nos reímos de cosas que jamás confesaríamos en otros ámbitos, en los que necesitemos mostrar nuestra versión más civilizada.

Pero con el humor también ocurre que muchas veces lo que nos causa gracia es la forma, y no el fondo. Es decir, hay cosas que nos causan mucha gracia por cómo están contadas, y por lo que representan en su sentido literal o profundo, ya que no nos reiríamos de ellas en ninguna otra circunstancia que no sea con la estructura del humor.

Hay temas que pueden resultar tabú en determinados círculos (como las enfermedades) pero han sido alcanzados desde el humor.

Esta reflexión, algo desordenada, escrita de corrido, surgió luego de ver la siguiente viñeta que graficaba este úlitmo punto del humor y la enfermedad.

Si bien no se burla de la desgracia ajena que sufre, en este caso, Steve Jobs, sino que se burla del estilo Mac, la tragedia está muy cerca. No es humor negro, sino una crítica irónica, pero, como decía Tangalanga, está “a medio metro del insulto”.

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(vía @yoriento)

Como sea, dispara la conclusión final: el límite de crueldad permitido en el humor es directamente proporcional al grado de agudeza de la observación. Es decir, mientras más certero y original sea el detalle señalado, más “malo” se puede ser.

¿Es así? ¿Existe algún límite para el humor?

En PuntoGeek encuentro un excelente ejercicio para estimular la observación: ¿Cuál de los siguientes es el verdadero logo de Google?

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Acá la respuesta. 🙂

Y vía Digital Inspiration llegué a un test interactivo MUY divertido en el que se puede corroborar que no percibimos el detalle de lo que vemos.

Les va a llevar uno o dos minutos, no dejen de hacerlo.

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