| Videpodio S06E18 |

BRONCE

Durante un tiempo seguí un blog ruso que comentaba, en inglés, todas las curiosidades que ocurrían fronteras adentro de ese extensísimo territorio: englishrussia.com. La lectura cotidiana, entonces, me dejó una certeza. Si algo raro va a pasar en el mundo, primero, va a pasar en Rusia.

En el siguiente video van a ver a un oso cazando a un hombre, que queda atrapado arriba de un árbol, pero lo realmente genial es que el camarógrafo, además de no ayudar, se pone a filmar a un conejo. Only  in Russia.

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PLATA

Y de Rusia a Washingtong sin escalas.

Es-pec-ta-cu-lar- timelapse en una represa.

Un último comentario: qué inquietante me resulta la sirena que avisa que algo fuerte, pesado, de magnitud, va a ocurrir.

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ORO

Uno de esos desafíos sin un sentido específico que tanto nos gustan.

El asunto es así: te bajás del subte en una estación, corrés hasta la siguiente estación, y te subís al mismo subte. ¿Para qué? Para nada más que mostrar que lo podés hacer. Y que tu vida tenga un poco más de sentido ante vos mismo.

Biutiful.


Hasta el próximo sábado.

Me gustó el concepto general del blog HadOneJob.com, que vendría a ser como un reto y un reproche a la vez: “tenías un solo trabajo, una única cosa que hacer, e igual la hiciste mal”. Me pareció muy simpático.

Miren un ejemplo debajo, y luego vayan a ver los casos más curiosos al sitio que los recopila.

Ayer escribí en mi otro blog (en el que desarrollo temáticas vinculadas a Cultura de Seguridad) sobre comunicación. Y en un gesto de narcisismo infinito, me autocito:

“Para comprender la importancia del tono en la comunicación se puede trazar un paralelo con una frecuencia de radio. Cuando sintonizamos un programa, además de sintonizar el dispositivo, sintonizamos internamente con quien nos habla.

El tono comunicacional vendría a ser esa característica del mensaje que hace nos permite “entrar en sintonía” con quien deseamos comunicarnos. Si el receptor no sintoniza, no hay comunicación. Y eso, generalmente, es responsabilidad de quien emite.”

Pueden leer la nota completa acá.

No sé cómo empezar el ejercicio de hoy.

Fue tan, pero tan-tan-taaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan triste el desempeño que tuvieron la semana pasada, que no sé.

Hasta pensé en suspender la Cátedra.

Finalmente, con las pocas energías que me quedaban producto de la desmotivación (porque aunque no lo crean, a mi ME-DUE-LE poner menos unos), preparé el ejercicio para hoy.

Desde ya les aviso que los ausentes de la semana pasada comienzan con -1.

Y no pienso bajar el nivel de exigencia: hoy si que es i. m. p. o. s. i. b. l. e.

La consigna:

En UNA de las siguientes fotos de grupos de amigos sentados o posando hay algo raro, como forzado, pero a la vez simpático, y sobre todo es claramente Eureka! (si no lo ven, busquen hasta sentir el grito EUREKA! emergiendo desde sus entrañas): ¿qué es eso tan Eureka!?

Foto 1

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Foto 2

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Foto 3

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Foto 4

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Foto 5

Comments off hasta las 21 hs. Buen lunes y buena semana.

Polémicos

| Videpodio S06E17 |

BRONCE

Hoy comenzamos bien arriba, ojo.

Un video ideal para sábado a la mañana, o sea, para videopodieros de pura cepa. Hay que prepararse un mate y ver el video que con tanto acierto se presenta como “la mejor escena de ninjas de la historia del cine”. Tal cual. La escena en sí es una locura. Pero el relato, ahhhh no saben, el ralato es todo.

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PLATA

La mejor forma de desenmascarar a un farsante. JA. La lógica es implacable. Lamentablemente tienen que ir a ver el video a Youtube, ya que no está habilitada la función que permitiría embeberlo en el blog.

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Hay dos libros que recomiendo de memoria.

Es decir, cuando me preguntan o noto alguna inquietud, no dudo.

Siempre me hicieron quedar bien.

Los libros son “Fernández” y “Mamá”, y ambos son del periodista argentino Jorge Fernández Díaz.

Los argumentos son simples (en realidad, “Fernández” es más simple; mientras que “Mamá” posee saltos temporales y personajes entrelazados) pero las historias que se desarrollan son potentes.

Están cargadas de mundos emocionales, contradictorios como todo mundo emocional, pero decodificados con claridad. Y ese es uno de los dos grandes méritos que pude captar del libro: la fuerza de la descripción cuando logra aislar sensaciones que habitualmente percibimos arremolinadas.

El otro es la poética de la prosa aplicada a lo cotidiano.

Fernández, al autor me refiero ahora, tienen esa rara habilidad. Posee el don de los grandes escritores: como comprende el mundo emocional ajeno puede provocar el llanto, y más difícil aún, la risa.

Las dos cosas, apenas, con unas páginas de diferencia.

Creo que solo logran eso quienes a fuerza de introspección pueden desenmarañar -y por ende traducir- el complejo laberinto que supone la vida interior propia, y recién entonces por añadidura, percibir la de un tercero.

Desde mi nunca humilde punto de vista, Fernández -el escritor ahora- es el mejor novelista argentino desde Osvaldo Soriano. Y como hace rato que leí “Fernández” (el libro) fui a buscarlo a la biblioteca a ver si recordaba qué era lo que me había gustado tanto.

Ni bien leí el primer párrafo me acordé.

Miren que belleza:

1

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Tenía cuarenta años y no creía en nada. Se veía a sí mismo como un pobre imbécil frente a un mural, armado de una espátula y dispuesto a dejar la vida. Pero raspaba y raspaba, y debajo del paisaje descubría una naturaleza muerta, y después el rostro trémulo de una mujer victoriana, y luego un barco en altamar, y así, agotado y sudoroso, comprobaba que la tarea era extenuante pero infinita, y que detrás de una verdad siempre había otra, y otra, y otra más. Y que al final la verdad no existía.

A Fernández esta enfermedad personal lo avergonzaba. Tenía, por supuesto, una coartada perfecta. Era nada y nadie, es decir: era un periodista. Había visto demasiado. Había abrazado tantos credos que se había quedado sin ninguna fe, y gustaba vestir esa desnudez con un uniforme impermeable. El uniforme de la objetividad.

(…)

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¿Algún libro que recomienden de memoria?

Cosas que ya todos sabemos: la escritura es un oficio, con lo cual para aprender a escribir, se necesita: a) leer mucho; b) escribir mucho; c) escribir bajo presión o con un fin; d) que alguien corrija

Listo, ahí está todo el secreto.

Por eso los artículos con consejos son una tortura. Porque son redundantes.

Además cualquier dinámica de aprendizaje a través de tips es una berretada extrema.

PERO, SIN EMBARGO, A VECES se encuentran buenos artículos. Con buenos consejos. Y en formato tips.

Lo que me gustó del post que les voy a recomendar hoy es que tiene “consejos inusuales”, por supuesto desestructurados, y muy simpáticos.

Por ejemplo: “Usá muchos puntos”.

O uno que también me gustó: “Sé gracioso”.

O “Hacé llorar a la gente”.

¿No son buenísimos?

Pero para qué les voy a contar si los pueden leer acá (en inglés).

Por algún motivo me llamó la atención esta ventana intervenida gráficamente.

Me gustó más de la cuenta, más de lo razonable, teniendo en cuenta que -Internet mediante- son imágenes habituales.

Y me puse a pensar por qué. Qué había de especial.

Pensé en qué atributo se podría asociar a la imagen que la describiera con precisión: creatividad, no. Diseño, no. Arte, no. Simpatía.

Eso.

Simpatía.

La intervención me pareció “simpática”. Simpática sin ironía.

Y seguí pensando: ¿es lo suficientemente valorado el atributo simpatía en la comunicación?

Debería serlo. La simpatía arrasa. Conecta a las personas de la mejor manera.

La simpatía no es empatía, pero la simula de forma muy cercana.

Lo simpático no tiene un rol determinante como atributo de la comunicación mediada, es decir, cuando el mensaje es soportado por un canal (por un soporte); en esos casos es más difícil ser simpático, y por supuesto empático.

Pero en la comunicación cara a cara la simpatía es decisiva.

Y cuando es calibrada en su justa medida, es imbatible; sobre todo para el mantenimiento de vínculos superficiales y cotidianos (o sea, la mayoría de los vínculos).

A todos nos gustan las personas simpáticas.

La simpatía, como la empatía, también es una ganzúa que abre todas las puertas.

Acá la galería completa.

La filosofía de vida “si la vida te da limones, hacé limonada” siempre me pareció muy atractiva.

Es una idea profunda y llena de sabiduría.

Si bien en una lectura rápida puede confundirse con conformismo, ya que aceptar las cosas como vienen podría implicar, justamente, conformarse, creo que la frase apunta a otra cosa: a la actitud de modestia necesaria para vivir con alegría mientras peleamos por lo que deseamos. Por tomar de la vida lo mejor que nos da. Tarea compleja si las hay.

En resumen, sería algo así como hacer nuestro mejor esfuerzo sin evaluar tanto los resultados sino nuestra actitud ante los desafíos.

En esa línea, me pareció extraordinaria la campaña de esta tienda, que aprovechó imágenes verídicas de un saqueo para montar su campaña de rebajas navideñas sobre el video captado por la cámara de seguridad, aludiendo a esta idea de los limones y la limonada.

La idea me pareció tan buena que hasta pensé que la tienda había provocado el saqueo para hacer luego la campaña. Pero no, creo que es un caso en el que la realidad le dio material a una ficción publicitaria.

Esto sin mencionar el genial copy de apertura de la pieza: “No hace falta que rompas la vidriera, hay 40% de rebaja”.

Vía

Hoy no tengo claro el nivel de dificultad del ejercicio.

Intuyo que es demasiado fácil.

Es tan evidente lo que hay que encontrar que ya escucho gritos de Eureka! por todos lados.

Hoy revienta de comments el blog, o no, quién sabe, por ahí los estoy sobre estimando y se me cansa la mano de poner -1 (cosa que me haría muy infeliz, por cierto :-) :-) :-) ).

En una de las siguientes fotos, hay algo que señalar, ¿qué es?

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Comments off hasta las 21 hs. Buen lunes y buena semana.

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