Este breve post es para contarles que estoy alquilando un barquito durante la primera quincena de febrero. Lo tengo en Santa Teresita, cualquier cosa me avisan.
Las comodidades: cabañas-volcán, piscina, embarcadero y playa. Hay algunos camarotes VIP, gimnasio, spa y un helipuerto. Del volcán sale un río de agua salada que recorre todo el barquito.
De la parte de atrás sale una plataforma con playa donde se puede nadar y hacer jet-ski.
Cualquier cosa me avisan. El precio es conversable, estimen un millón o un millón y medio de euros.
Lo que ocurre es que brevemente recordamos las cosas más dolorosas o las más importantes.
O ambas (porque casi siempre hay de las dos).
Pero es un momento breve.
No se trata de un análisis profundo, de una instancia de sincera introspección, de un análisis concienzudo sobre los factores que nos llevaron a dónde nos llevaron. Es simplemente recordar los títulos y alguna emoción que haya quedado asociada al recuerdo.
Para entendernos a nosotros mismos necesitamos serenidad, tiempo y serenidad: la valentía para reconocer nuestras miserias y la claridad para planificar lo que vienen no puede realizarse a tontas y a locas.
Fin de año no es momento de reflexión porque está demasiado cerca del festejo y la comida. Los gritos y el pan dulce no encajan con los momentos de reflexión existencial; no tienen nada que ver con el balance y el futuro.
Fin de año es otra cosa; es para olvidar, para reir, o para llorar quienes quieran.
Todo en un registro superficial. No estamos en la sintonía correcta para pensar en cuestiones trascendentales.
Por eso, además de saludarlos y desearles que el 2012 los encuentre con energía para seguir aprendiendo, les dejo el video con la síntesis de videos del 2011. Los primeros minutos son muy divertidos.
Para que despidamos el año con una sonrisa. Y pensando en el Pan Dulce.
Queridas amigas y amigos del blog, se termina un año intenso.
Si bien seguramente postee algo más antes de que el blog entre en modo vacaciones, aprovecho la oportunidad para desearles una hermosa noche buena, una feliz navidad y el deseo de que comiencen renovados el 2012, con energía, mucha energía, y sobre todo claridad para saber en qué dirección orientar esa energía.
En fin, mis mejores deseos para ustedes.
Y ya que estamos acá y es viernes, vamos con el último ejercicio del año.
Primero la entrada en calor, con un poco de ironía, y una suerte de resumen arbitrario del año.
Y ahora sí, el ejercicio.
Además de todos esos 6 que pueden ver, aparece otro número, ¿cuál?, ¿cuántas veces?
El primer video no sé si me gusta o me deprime, es como hacer cosas sin hacerlas.
Otra de esas increíblemente vendehumo situaciones futuristas, que muestran un mundo desangelado, de plástico, en el que los seres humanos estamos dibujados o tenemos una interacción ridículamente superficial con la realidad material que nos rodea.
Miren la clase en la que la profesora está de frente a la pantalla y los alumnos están petrificados.
O la mujer que toca el violín. Ay, que tristeza infinita “hacer como” si tocara el violín.
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Martín Fernández
En este espacio escribo sobre el día a día de la Comunicación en el trabajo, los avances tecnológicos que transforman la Cultura Organizacional y las ideas que impactan en el Clima Interno. Las personas. Las ideas. Las organizaciones. En ese orden.